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Title: Vida y pasión de Rafael Morales,
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 Material Information
Title: Vida y pasión de Rafael Morales,
Physical Description: Book
Creator: Santovenia, Emeterio S.
Publisher: Imp. "El Siglo XX," A. Mun~iz y hno.,
Publication Date: 1945
Copyright Date: 1945
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081333
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aaq6908 - LTUF
01862002 - OCLC
000140773 - AlephBibNum

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SENORES ACADEMICS DE NUMERO

CARBONELL Y RIVERO, Dr. N6stor.-Calle J No. 162, Apto .
No. 2, Vedado, La Habana.
CASTELLANOS GARCIA, Sr. Gerardo.-Maceo No. 22, Guana-
bacoa.
CHACON Y CALVO, Dr. Jose Maria.-Calle I No. 303, Vedado;
La Habana.
CORDOVA Y DE QUESADA, Dr. Federico de.-Secretario.--
Calle F entire 14 y 16, Reparto Almendares, Marianao. /
CORONADO Y ALVARO, Dr. Francisco de Paula.-Neptuno ni-
mero 819, La Habana.
DIHIGO Y MESTRE, Dr. Juan Miguel.-Calle 4, nfimero 355, Vt.
dado, La Habana.
GAY CALBO, Dr. Enrique.-Heredia No. 36, Vibora, IA Habana. .
GONZALEZ GUTIkRREZ, Dr. Diego.-Tesorero.-Calie 25 n6."
mero 967, Vedado, La Habana.
JOSTIZ Y DEL VALLE, Dr. Tomas de.-Tejadillo No. 1 2 altos,
La Habana.
LLAVERIAS Y MARTINEZ, Capitin Joaquin.-Archivero.-
Gloria 157, primer piso, La Habana.
MAlACH Y ROBATO, Dr. Jorge.-Campanario No. 254, altos,.
La Habana. "
MARQUEZ STERLING Y GUIRAL, Dr. Carlos.-Santa Catalina
y Luz Caballero, Vibora, La Habana.
PEREZ CABRERA, Dr. Jos6 Manuel.-Bibliotecatio.-Calle 6 niu-
mero 609, altos, Vedado, La Habana.
QUESADA Y MIRANDA, Sr. Gonzalo-de.-Paseo No. 654. Ve-
dado, La Habana.
SANTOVENIA Y ECHAIDE, Dr. Emeterio S.-Presidente.-Ave- .
nida de Bolivar No. 107, La Habana.
SOUZA Y RODR1GUEZ, Dr. Benigno.-Ave. de Maceo No. 617,
La Habana.
TORRIENTE Y PERAZA, Dr. Cosme de la.--Vicepresidente.-
Cuba 316, La Habana.
TRELLES Y GOVIN, Sr. Carlos M.-Daoiz No. 75, altos, Matanzas.





























NO SE REPETIRA EL ENVIO
SI NO SE















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VIDA


Y PASSION


DE

RAFAEL MORALES


DISCURSO
leido por el Acad4mico de Numero
DR. EMETERIO S. SANTOVENIA,
President de la Corporaci6n,
en la sesi6n solemne celebrada el 29
de octubre de 1945


LA HABANA
IMP. 'EL SIGLO XX'
A. MUAIZ Y HNO.
BRASIL NUMS. 15S-IS7
MCMXLV


i;. ~ i'.:2 t











MAR 27 W1

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-^ ^ -a--


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a. A
LATIN
AMERICA


THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED-
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.


6? C .'~ /


DEC 18 1945


La reponsabilidad de las opinions,
juicios, criterios y, en general, de today
manifestaci6n en los trabajos pdblicos
es ezclusiva del autor, sin que por el
hecho de conocerlos y aprobarlos la Aoa-
demia asuma responsabilidad algna.-
Articulo 200 del Reglamento.


/ c'' Z

















Honorables Sres. Acad.micos:


NOSOTROS, los cubanos, no podemos recorder con
indiferencia el afio de 1845. Ahora, al cabo
de una centuria, miramos hacia 61, apreciamos
la simiente que dej6 en el surco de la vida
patria, valoramos la cosecha que le estamos debiendo
y experimentamos honda fruicion.
El afo de 1845 fu6 extraordinariamente generoso
en la producci6n de hombres y mujeres que legaron
a ser propulsores de la transformaci6n politicosocial de
esta Antilla. Ideas y hechos de cubanos nacidos un
siglo atras dieron impulso creador a nuestro desarrollo
hist6rico. Cada uno de ellos trabaj6 con la mente y el
brazo por el bien comnii. Algunos sucumbieron en las
jornadas iniciales de la tarea heroica. Otros lograron
participar en distintas etapas de la empresa liberadora.
Todos abrigaron un prop6sito insigne: el proposito de
alzar a suerte mejor los destinos patriots.
Cubano nacido en 1845 fue Rafael Morales y Gon-
zalez. La Academia de la Historia ha deseado reme-
morar lo que este lidiador hizo a su paso por el Mundo.
t Como labor en un medio ahogado por la intolerancia
colonial? &Cuales fueron sus planes? g Hasta que
punto respondieron a las necesidades circundantes?
, Que relaci6n hubo entire su pensamiento y su acci6n ?








Vengo a hablar de la vida de este hombre. Quiero
referirme a su pasi6n. Su. vida y su pasi6n estuvieron
fuertemente unidas a la suerte de su patria en una epoca
tormentosa. Pretendo, sencillamente, sefialar c6mo la
vida y la pasi6n de Rafael Morales se manifestaron en
una epoca tormentosa de la patria cubana.


SAN JUAN Y MARTiNEZ

El lugar era denominado de dos maneras. Unos lo
llamaban San Juan. Otros, San Juan y Martinez.
Cualquiera de estos nombres y ambos conjuntamente
tenian su origen en los de dos corrales: el corral San
Juan y el corral Martinez. Corral era una de las me-
didas superficiales usadas en la economic rural del
pais. En la intersecci6n de los corrales Martinez y San
Juan se levantaba una aldea. La aldea y su dilatada
comarca -cuart6n del pueblo y partido en la jerga
oficial- se hallaban dentro, de la tenencia-gobierno de
Nueva Filipina, que tambien era conocida por Pinal del
Rio o Pinar del Rio, en la region occidental de la isla
de Cuba.
La aldea de San Juan o San Juan y Martinez
ocupaba menos de veinticinco mil metros cuadrados.
Tenia una sola calle, ancha de dieciseis varas y algo
tortuosa, con unas treinta casas, mitad de embarrado
y guano y mitad de embarrado y teja. Un cuartel, una
capitania pedinea, una receptoria de rentas reales,
una subdelegaci6n de medicine, una carteria-estafeta,
una escuela, un temple cat6lico, una botica, un billar,
dos fondas posadas, media docena de tiendas mixtas y
panaderias, una zapateria, dos tabaquerias y una bar-
beria formaban el censo de los humildes establecimien-
tos oficiales y puiblicos. Sus habitantes -blancos, de
color libres y de color esclavos- no sumaban ciento








cincuenta. Este insignificant centro urban contaba
con la alegria de un caudaloso rio y una lozana canpifia
y la bondad de su temperature y sus aguas.
El partido de San Juan o San Juan y Martinez era
notable porque producia tabaco del tenido por el mejor
del Mundo. Este cultivo poseia la virtud de no de-
mandar como condici6n esencial el trabajo servil, a
diferencia de lo que la cafa de azuicar necesitaba en
opinion de los estudiosos de la economic cubana. Las
operaciones agricolas concernientes a la hoja de fumar
requerian labores mas de cuidado y asiduidad que de
fuerza y resistencia. En la comarca de San Juan y
Martinez los esclavos no llegaban a la tercera parte de
la poblaci6n. Entre los blancos venidos de fuera de la
Isla alli predominaban los naturales de Canarias, exce-
lentes cultivadores de tabaco.
Lo mejor de la propiedad rural en San Juan se
hallaba constituido por las vegas de tabaco. El tabaco
daba riqueza y bienestar a gran parte de la poblaci6n.
El dueflo de una vega de tabaco, en viniendo el afio
derecho, incrementaba su patrimonio y hacia participes
de su prosperidad a los que intervenian en las opera-
ciones de sembrar, cuidar y cortar la delicada plant
y en las manipulaciones destinadas a dejar la aromatica
hoja en condiciones de ser elaborada.
Asi era San Juan y Martinez en el afio de 1845.
Todavia se hallaba Cuba padeciendo las consecuencias
de una fuerte conmoci6n, causada por la simulaci6n de
una conspiraci6n de gente de color. Aunque en el ex-
tremo occidental de la Isla no se habia dejado sentir
el draconiano procedimiento empleado para arrancar
confesiones imposibles -confesiones sobre hechos in-
existentes-, ninguin espiritu just podia librarse del
sobresalto y del dolor esparcidos por sucesos aterrantes.
En San Juan y Martinez no vivian tranquilos los hom-







bres de bien que conocian las atrocidades que en otros
lugares de Cuba habian producido prisiones, torturas
y muertes.
Uno de los hombres de bien de San Juan y Martinez
en 1845 era Rafael Morales y Ponce de Le6n. MAs
que como bachiller, se distinguia por ser propietario,
entire varias fuentes de seguros ingresos, de una vega
de cinco caballerias de tierra, ubicada en el cuart6n de
San Sebastian. Era natural de La Habana, al igual
que su esposa, Rafaela Gonzalez. De este matrimonio
naci6, el 28 de octubre de 1845, Rafael Simon Morales
y Gonzalez.
Rafael Morales y Gonzalez qued6 huerfano de padre
en su infancia. La invalidez de una viuda en una 6poca
de extrema impreparaci6n de la mujer para menesteres
dificiles recay6 en la suerte de sus tiernos hijos. Gente
de turbia conciencia merm6 el caudal proveniente del
genitor. Casi desde sus primeros afos el nifio padecio
penurias y tristezas. El conocimiento que 61 empez6 a
*adquirir de la vida le ensefi6 durezas e injusticias. Su
adolescencia estuvo lejos de ser alegre. La adversidad
lo conect6 con las vicisitudes humans en una 6poca y
en un pais alterados por fenomenos economicos, poli-
ticos y sociales.
La viuda y los hijos de Rafael Morales y Ponce de
Le6n, despojados y desamparados, no contaban con
medios suficientes para subsistir en San Juan y Mar-
tinez. La pobre sefiora pens6 encontrar en La Habana,
donde ella tenia familiares y amistades pudientes, lo
que le era impossible conseguir en sus arruinados lares
de la region occidental de la Isla. El unico var6n de
la casa era Rafael Morales y Gonzalez. Pero 61 carecia
aim de edad y capacidad para afrontar obligaciones
materials, por muy modestas que fuesen. La idea de la
matrona constituia la mnica escapatoria aprovechable.







Y de San Juan y Martinez sali6 Rafael Morales y Gon-
zAlez, con la madre y dos hermanas, hacia La Habana,
signo de esperanza para el menesteroso.


EDUCANDO Y EDUCATOR

En tierras de esclavos, como lo era Cuba a mediados
del siglo xix, la caridad cristiana -la caridad consis-
tente en amar profundamente al pr6jimo, con animo
de elevarlo al nivel del misericordioso amparador-
solia manifestarse, por parad6jica floraci6n, en forma
bella y eficaz. Rafael Morales hall en La Habana a
hombres que le tendieron sus manos para ayudarlo a
soportar las rudezas de la existencia y adquirir una
educacion pareja a su inteligencia, cuya brillantez
causaba admiraci6n.
La escuela gratuita sefialaba en la Colonia un inci-
piente esfuerzo en pro de la ensefanza popular. Sos-
tener una escuela gratuita en Cuba en tiempo de la
dominaci6n espafiola era realizar una hazafia filantr6-
pica. El Estado no cumplia elementales deberes para
con la sociedad por insuficiencia o por incomprensi6n.
La iniciativa y la accion privadas frecuentemente ha-
cian lo que dejaban de hacer la iniciativa y la acci6n
oficiales. En el mas benigno de los casos aqu6llas esti-
mulaban y auxiliaban a estas. En La Habana recibi6
Rafael Morales instrucci6n primaria gratuitamente en
la escuela de Jose Fors. Y este maestro llev6 su genero-
sidad hacia el adolescent al extreme de recomendarlo
de manera especial al professor Ram6n Ituarte, que
dirigia el colegio Santo Tomds. En el Santo Tomds el
talent y la aplicaci6n de Rafael Morales alcanzaron
la altura que Ituarte esperaba despues de conocer los
informes de Fors acerca del educando que poseia extra-
ordinaria facilidad para aprender.








En el Santo Tomds empez6 Rafael Morales a al-
ternar las funciones de educando con las de educador.
Con el trabajo de instructor de los nifios de corta edad,
conduciendolos con habilidad y paciencia, ya iba pa-
gando la ensefianza que alli le era dada. Poco a poco
gan6 la confianza y la estimaci6n de Ituarte. El di-
rector del colegio se percat6 del poder de creaci6n que
habia en su joven auxiliar. Y los que recibian sus
lecciones hallaron delectaci6n e interns absolutamente
nuevos en su modo de ofrecerlas. Sus explicaciones
eran claras: todos las entendian con facilidad suma.
En una 6poca en que la presencia del maestro solia
asustar y afligir a los alumnos -por deficiencies de
los sistemas al uso y por aquello de que la letra con
sangre entraba mejor en la mente infantil- las classes
de Rafael Morales deparaban no menos content que
provecho.
Demasiado llam6 la atenci6n en La Habana el modo
de ensefiar de aquel joven imberbe. Lo que comenz6
siendo objeto de conversaci6n entire maestros acab6 por
trascender a los lectores de peri6dicos. Se hablaba de las
lecciones de objetos que daba Rafael Morales. & Habia
en la capital de Cuba, efectivamente, un seguidor del
metodo de Pestalozzi? El diario El Siglo, vocero de
todo lo que significase adelanto para el pais, salud6 la
aparici6n del estudioso maestro que introducia en la
Isla una utilisima forma de comunicar los mas variados
conocimientos.
Los alumnos de Rafael Morales aprendian las dife-
rentes cualidades de los cuerpos con una encantadora
sencillez. Participaban de una gimnasia intellectual que
les permitia adquirir nociones de- las principles ma-
terias del human saber. Ascendian de lo facil a lo
dificil, de lo simple a lo complejo, de lo relative a lo
absolute. Este notable advance se producia maravillosa-








mente en nifios de siete a diez afios, que comprendian
los fenomenos del espiritu y los fundamentos de la
moral. Para ellos no constituia un rompecabezas la
distinci6n entire el deber y el derecho, el bien y el mal,
la virtud y el vicio, la caridad y la codicia, el progress
y el retroceso. El maestro despertaba inusitado interest
con las reflexiones y los ejemplos que ilustraban sus
classes. A la manera de Mazzini, veia un deber hasta
en el ejercicio de un derecho. Mostraba y abandonaba
a la contemplaci6n de sus pequefios oyentes las nobles
acciones de los forjadores de la Historia, mayormente
de aquellos que habian hecho avanzar la civilizaci6n y
la libertad. Con arte de ferrador ensefiaba a definir y
expresar en claros t6rminos las creaciones y proezas
inherentes al movimiento ascensional del Mundo.


APRENDIZAJE UNIVERSITARIO

En la Universidad de La Habana ingres6 Morales
a los quince afos no cumplidos de su edad para estudiar
leyes. Alli comenz6 a distinguirse no menos de lo que
habia sobresalido en los colegios de Fors e Ituarte: con
su aplicaci6n rivalizaba su conduct. Y a nuevo am-
biente acad6mico correspondieron nuevas relaciones de
amistad.
Una grande amistad le fue propiciada por su en,
trada en la Universidad. En sus aulas fraterniz6 con
Luis Victoriano y Federico Betancourt, hijos de Jos6
Victoriano Betancourt, abogado, escritor de costum-
bres y cubano atentisimo a los intereses permanentes
de su pais. Morales no tard6 en ser un hijo spiritual
de este patriota. Y al patriota plugo ser mentor del
talentoso adolescent. Los principios y la conduct de
Betancourt eran constantes lecciones de honestidad
privada, pulcritud pfiblica y amor a la libertad: no otra








cosa, ni mas ni menos, necesitaba Morales para sentirse
fuerte en la sustentaci6n de ciertas ideas que lo empu-
jaban a considerar con frecuencia el estado moral de
Cuba.
La pobreza de Morales no le permitia adquirir todos
los libros indispensables para sus studios universita-
rios. La biblioteca de Jose Victoriano Betancourt se
hallaba a su disposici6n. Mas no le era dado utilizarla
con regularidad. A veces e1 se aproximaba a la hora
de entrar en una clase sin haber podido leer la lecci6n
sefialada. Pero a la mano tenia el recurso salvador:
pedia a un compafero el texto, lo abria, lo ojeaba y
quedaba en aptitud de responder sin vacilaciones ni
tropiezos al professor de la asignatura. A mayor abun-
damiento, no era raro el caso en que se explayaba en
forma que encantaba a sus condiscipulos. Los que co-
nocian el secret de su preparacion para semejante
demostraci6n se complacian en reconocer y alabar sus
excepcionales facultades intelectuales: un enorme poder
de abstracci6n, una genuina fuerza creadora y una rara
facilidad de palabra.
La estrechez de su posici6n econ6mica lo constreiia
.a buscar ingresos para sostenerse y sostener a los suyos.
Fu6 agent del bufete de Antonio Maria Tagle, abogado
de una herencia que comprendia cuantiosos inmuebles
risticos ubicados en la jurisdicci6n de Nueva Filipina,
herencia de la que era participe el propio Morales.
Las classes particulares que daba en casas acomodadas,
como la de Leonardo del Monte y Aldama, le propor-
cionaban algunos dineros. Entre actividad y actividad
ajenas a la privativa de la Universidad descollaban sus
studios academicos.
En la Universidad las disciplines filos6ficas lo atra-
jeron. Era el tiempo en que Jose Manuel Mestre daba
lustre a la ensefianza de la ciencia de las ciencias y







satisfacia la avidez de un numeroso grupo de j6venes
de talent. Morales figure entire los mas inquietos
alumnos de Mestre. Sin cesar mostraba su inclinaci6n
a busear la verdad, a analizar, a discutir, a no confor-
marse con nada que no dejase sosegados sus anhelos
indagatorios. Su caracter y su entusiasmo le depararon
la categoria de animador y sostenedor de reuniones y
debates por medio de los cuales se extendian e intensi-
ficaban la acci6n y los efectos de la alta docencia.
Jueves y sibado de cada semana eran dias de fiesta
para las ideas que cultivaban Morales y sus compafieros
mas notables. En el seno de la Universidad se juntaban
para controvertir en seguimiento de nuevas luces. La
palabra del adolescent nacido en San Juan y Martinez
seducia y dominaba al auditorio. Uno de los que parti-
cipaban en tales justas del saber, Vidal Morales y Mo-
rales, anot6 las calidades que concurrian a destacar las
intervenciones de Rafael Morales en aquellos debates:
originalidad en los pensamientos, verbosidad impetuosa
e inagotable, entonaci6n vivaz en la improvisaci6n, 16-
gica segura y crecimiento del espiritu en presencia de
la dificultad. Este concerto de bellas aptitudes desem-
bocaba en admirable don suasorio. Y el primero siempre
en premier y estimular con el just encomio toda nueva
demostraci6n de capacidad proveniente de Rafael Mo-
rales era el integro y sapiente professor Jose Manuel
Mestre, quien iba descubriendo en el inquieto discipulo
excepcionales condiciones para empefios de naturaleza
tan varia como encumbrada.
El estudiante de leyes demostr6 predilecci6n por el
Derecho Natural. El deseo de detenerse a examiner la
raiz de las materials que abarcaba la carrera liberal por
1l elegida much tenia que ver con la presencia de
facultades creadoras y propensiones innovadoras. Por
alli andaba todo un revolucionario. Y este revolucio-







nario hablaba de libertad de testar en un tiempo y en
un pais que tributaban homenaje a la instituci6n de
las legitimas, y combatia la legislaci6n amparadora de
los prejuicios y convencionalismos que de los hijos
naturales hacian victims sociales, y negaba caracter
de c6digo a la recopilaci6n de pragmAticas en que abun-
daban reglas contradictorias, y exhibia la esperanza de
que sus teorias adquiriesen forma y fuerza practices
bajo los fulgores del progress.
En junio de 1868 se someti6 en el Aula Magna de
la Universidad de La Habana al examen necesario para
la obtenci6n del grado de bachiller en Derecho Civil.
Obtuvo la nota de sobresaliente, la misma que habia
alcanzado en las pruebas correspondientes a las asig-
naturas cursadas. La ocasi6n fue aprovechada por el
sesudo peri6dico El Pais, sucesor de El Siglo, para
aludir a los m6ritos y virtudes de Rafael Morales.
Quien acababa de rendir una etapa del aprendizaje
universitario se hallaba dotado por la Naturaleza de
brillantes disposiciones, felizmente cultivadas por una
estudiosidad infatigable y una laboriosidad incesante.
Con orgullo debia Cuba alimentar en Morales una de
sus mis grandes esperanzas. Un pueblo que contaba
.con j6venes como e1 de sobra podia aspirar a prolon-
gados dias de gloria.


FUNCI6N POLITICOSOCIAL DE LA EDUCACI6N

La educaci6n tuvo categoria de funci6n politico-
social en los afanes de Rafael Morales. A su juicio,
much habia que hacer. Sin instrucci6n primaria no
existirian hombres Aitiles a la patria. La ignorancia
abonaba el terreno donde crecian la inmoralidad y la
corrupci6n. Esperar a que los adolescents de su tiempo
creciesen, ya mejor equipados mentalmente, era someter







al pais a torturante espera. Urgia recorrer en pocos
afios el camino abandonado durante muchas decadas.
De estas premises sali6 la conclusion que lo convirti6
en abanderado de la difusion de la ensefianza entire los
trabajadores de su pais Por convicci6n y por habito,
concibi6 planes y los anim6 con viril y generosa pasi6n.
Busc6 la cooperaci6n de gente madura y la asocia-
ci6n de hombres nuevos. Recab6 del director del colegio
habanero El Progreso la cesi6n de un local adecuado
para ofrecer gratuitamente classes nocturnas de lectura,
escritura y aritm6tica a los artesanos. Esta labor edu-
cativa se inici6 bajo buenos auspicios. El regente del
plantel, Jose Maria Castro y Aguiar, quiso contribuir
tambi6n con sus conocimientos al mejor 6xito de la idea
de Morales. Con Morales asumieron entonces la tarea
de ensefiar Luis Victoriano Betancourt, Francisco Diaz
Vega y Francisco de P. Flores. El content dur6 poco.
La presi6n gubernativa oblig6 al professor Castro a
retirar el servicio de su casa para aquel noble fin.
Morales y sus camaradas anunciaron p~iblicamente que
se veian privados por el moment de continuar dando
classes a ochenta alumnos. Pero el edicto dej6 conocer
algo mas: ellos no cejaban en su afin de difundir la
instrucci6n entire obreros de La Habana, y prometieron
reanudar en breve una labor de cuyos primeros frutos
se hallaban satisfechos.
A Morales pareci6 possible lograr de la juventud
pudiente los recursos pecuniarios indispensables para
adquirir material escolar y tomar en arrendamiento un
local adecuado. Su proyecto comprendi6 el estableci-
miento de various centros de ensefianza nocturna: uno
en cada barrio habanero donde abundasen artesanos y
jornaleros necesitados de aprender por lo menos a leer
y escribir. No sin veneer series dificultades, la obra
fue iniciada. Una vez mas las obtusas autoridades espa-







fiolas se manifestaron procuradoras de la perpetuidad
de la ignorancia popular en Cuba. Los peri6dicos de-
fensores del absolutismo colonial trinaron ante la idea
de que el sastre, el tabaquero, el albafiil, el carpintero
y cualesquiera otros menestrales supiesen algo mas de
lo estrictamente necesario para el desempefio de sus
respectivos oficios. El malefico espiritu de Francisco
Lersundi -sus subalternos y seguidores no olvidaban
sus disposiciones contrarias hasta a la lectura de im-
presos en establecimientos urbanos y fincas rfisticas-
pudo mas que el prop6sito de dar classes a los obreros,
puesto en ejecuci6n a todo riesgo por Rafael Morales.
Dura empresa era en Cuba la de persistir en el es-
parcimiento del saber, aun del mas elemental, frente a
la tozudez de pesimos gobernantes. Un propagador de
la educacion popular sufria la ojeriza y persecuci6n
condignas de un vulgar delincuente. Asi y todo, Rafael
Morales no se desprendia de su afin de instruir a los
adults pobres que encontraba en el camino de su vida,
ya tan lena de puras y fecundas exaltaciones. Y esto
mas: la tragedia moral en que figuraba como actor
principal fortalecia en su mente el valor de la funci6n
politicosocial de la ensefianza, por muy rudimentaria
que fuese.
Quien era sempiterno buscador de la luz para todos
pretendi6 llevarla a Santiago de las Vegas. Con fre-
cuencia el iba desde La Habana hasta esa poblaci6n,
donde un deudo suyo sostenia un colegio primario su-
perior. Ali top6 con un espectaculo desalentador: ope-
rarios de las fabricas de tabacos y cigarros pasaban
horas tras horas en tabernas y cafes alrededor de las
mesas de juegos licitos e ilicitos. Y amamant6 y puso
en march la idea de sustituir aquellos nocivos entrete-
nimientos con la creaci6n de una biblioteca pfiblica, la
organizaci6n de classes gratuitas y la introducci6n de







otros agents de educaci6n y cultural. Pero en el acto
en que 61 habl6 a los vecinos de Santiago de las Vegas
de la trascendencia de tales esfuerzos, en moments en
que la primera autoridad local oy6 exaltar los nombres
de John Brown y Abraham Lincoln, quedaron sus
nuevas ilusiones condenadas a total fracaso.
Rafael Morales comprendio que eran diversas las
vias a trav6s de las cuales se podia levantar el nivel
social de los cubanos. Palabras suyas expresaron con
claridad el alcance de su pensamiento. Apreci6 la mag
nitud de lo que urgia hacer, y us6 un lenguaje no grato
a los oidos de los dominadores de su pais. El deber
civico de 61 y de los que sentian como e1 no estaria
cumplido mientras no quedase colocado el iltimo sillar
del edificio de la ilustracion colectiva. El tiempo apre-
miaba. No habia minute que perder. La patria 11amaba
a las puertas de las conciencias de sus hijos. Ya esto
de referirse enfaticamente a las obligaciones de los
buenos ciudadanos y a los requerimientos de la patria
era dar a la educaci6n un sentido tan medular y trans-
mutatorio que situaba a quien asi discurria entire los
precursores de una edad nueva.


PRESENCIA Y TALLA DE UN ALTERADOR

Los hechos y las circunstancias que dieron a Rafael
Morales singular preeminencia entire los alumnos de
la Universidad de La Habana no obraron exclusiva-
mente en la esfera acad6mica. La lucidez de sus ideas
y el alcance de sus atrevimientos le depararon rango de
conductor. Su acometividad correspondia a su adoles-
cencia. El peso de sus concepciones parecia propio de
un hombre de muchos afios. El optimism, instrument
indispensable de todo poder de creaci6n, solia ser como
una cortina de humo para su melancolia, originada en








no escasa media por la penuria que lo habia rodeado
al empezar a conocer el Mundo y por las miserias mo-
rales ensefioreadas de su patria. Juventud y madurez
mostraba 61 en el desarrollo de afanes que miraban mds
al progress colectivo que a la bienandanza personal.
Amor y respeto inspire desde temprano a sus con-
discipulos y compaferos en ideales. Empez6 a ser que-
rido y admirado cuando, escolar ain, lejos de engrefise
con su facilidad para aprender y con el caudal de sus
conocimientos, procuraba ayudar con ese patrimonio
tan exclusivamente suyo a los que iban quedando a la
zaga. Luego conquist6 posici6n eminente en la conside-
raci6n de la gente honrada con el anhelo y desasimiento
que hubo en sus planes para educar a los pobres, mayor-
mente a los adscritos a rudos trabajos manuales. En
fin, mereci6 bien de sus compatriotas quien incluy6 en
la tabla de sus deberes ineludibles el de trabajar por
la extinci6n de la esclavitud de la raza africana.
Cuando la creciente capacidad del conductor se ma-
nifest6 por medio de la letra de molde, triunfando
habilidosamente de los resabios y abuses de la censura
official, supo dar en el blanco de las lacerias coloniales.
La Metr6poli explotaba el juego en Cuba. El juego era
una renta del Estado. El inconforme tron6 contra el
juego de loteria organizado oficialmente. Lo tuvo por
fuente de inmoralidad, holganza y apatia y por enemigo
de la iniciativa, la energia y el esfuerzo individuals.
La critical dirigida contra una lacra de que se aprove-
chaba el Gobierno era expresion de la virtud a que
aspiraba un hombre que pensaba en la felicidad de
su pals.
Asumir la funci6n de conductor de hombres en un
ambiente oficialmente hostile equivalia a pretender la
remoci6n de las bases political y sociales de todo un
regimen. Los coetaneos de Rafael Morales observaron







sus inconformidades y rebeldias, y lo llamaron revo-
lucionario. En efecto, lo fue desde los primeros afios
de su adolescencia. Pero no fue mas revolucionario
por lo que quiso destruir que por lo que dese6 fundar.
Se revolvia contra el l1amado principio de autoridad
cuando detras de esta no habia sino perniciosos abusos
e inicuas injusticias, como la negaci6n de las libertades
piblicas y el mantenimiento de la condici6n servil de
parte de la poblaci6n cubana. Combatir tamafias de-
masias, en suma, era edificar. En lo demAs, en todo
lo otro en que puso voluntad y sacrificio, espigaron las
ansias de un genuine alterador, empefado en levantar
a mejor suerte los destinos patriots.
Alterador fue Morales en las mas disimiles materials.
Lo fue cuando no silenci6 su juicio adverse a la nomen-
clatura empleada en La Habana para la ensefianza de
la quimica y di6 las razones de sus reparos. Lo fu6
cuando propuso y obtuvo la modificaci6n de la clasifi-
caci6n de las industries en la clase de economic political.
Lo fue cuando mereci6 el sabio elogio de Felipe Poey
por la forma en que expuso una teoria especial de la
vision. Lo fue cuando discrep6 de las opinions preva-
lecientes en material de herencia. Lo fue cuando con
ejemplar reiteraci6n labor por el advance de la civili-
zaci6n en su pais. Lo fu6 cuando promovi6 la difusi6n
de la educacion entire las classes trabajadoras. Lo fu6
cuando luch6 por el advenimiento de la libertad para
todos los habitantes de Cuba. Lo fue cuando atac6 las
instituciones coloniales en sus bases mismas, en aquello
que parecia inseparablemente anejo a la dominaci6n
de Espafia en las Antillas. Lo fue cuando a los planes
de reforms political, sociales y economicas alimen-
tados por muy conspicuous paisanos suyos opuso la idea
de la soberania international de la Isla bajo el regimen
republican de gobierno.








El ejemplo dado en un pais tan vecino de Cuba
como el de Lincoln asust6 a los detentadores de esclavos
de la Isla, pero no los indujo a pensar en la urgencia
de sustituir el trabajo forzado con el trabajo libre. La
servidumbre de la raza negra era mantenida en la Isla
despues de desaparecer del Norte del Continente en
medio de una pavorosa conflagraci6n. La trata, pros-
crita y condenada en leyes y en conciertos internacio-
nales, segufa aumentando en Cuba el nimuero de enca-
denados procedentes de Africa. Rafael Morales ide6 un
plan para socavar la inicua instituci6n. Inici6 su pro-
paganda abolicionista creando una asociaci6n secret
con el exclusive objeto de comprar la libertad de fetos
viables de infelices esclavas. Asi surgi6 en La Habana,
para debilitar la instituci6n de la esclavitud, la insti-
tuci6n del vientre libre. A instancias de Morales y sus
colaboradores, se sumaron a esta obra misericordiosa
profesores y estudiantes, mujeres y hombres, ancianos
y jovenes, cuantos apreciaban en su cabal significado
los principios cristianos. Cada fruto pendiente -lo que
latia en las entrafias de cada esclava- era adquirido
del duefio, ciego e inmutable, mediante la cantidad de
veinticinco pesos en oro espafiol. Grande era el valor
de semejante cruzada, desenvuelta con sigilo absolute
respect de las autoridades coloniales: jams pudo in-
ventarse procedimiento mas efectivo contra una de las
manifestaciones trascendentes de la soberania de Es
paia en Cuba.
La opresi6n de los que mandaban era el regimen de
gobierno mantenido por Espafia en las Antillas. La
indignaci6n de Rafael Morales crecia ante la existencia
y las derivaciones de la tirania. Sus victims se sentian
mas infortunadas que Job. La mentira, la hipocresia
y la adulaci6n eran atributos de ese mal de males de
la naturaleza humana. El espectaculo producia ag6nica







desesperaci6n. Por que las esposas no rechazaban las
caricias conyugales ? 1 Quien habia reconocido en los
padres la potestad de procrear hijos esclavos? No
debian las virgenes cerrar sus oidos a las palabras de
los mancebos .? Por qu6 los ancianos no salpicaban con
la sangre de su martirio los ojos y el rostro y el cuerpo
todo de cada uno de sus descendientes ? Inmensa des-
gracia sufrian los pueblos vilipendiados. Y tanto mayor
era su adversidad cuanto mas se echaba de menos una
juventud capaz de sentir los reveses patriots. La melan-
colia se sobrepuso al optimism el dia en que Morales
pens6, pensando en la suerte de Cuba, que su generaci6n
volvia las espaldas al cumplimiento del deber. Pero en
un alterador de su temple el desaliento no tardaba en
ser eliminado por el impetu creador.
Tiempo era el suyo. en que se negaba a la mujer el
derecho y el deber de realizar cualquier actividad que
se apartase de los quehaceres domesticos. Hasta la
educaci6n se tenia por infitil adorno en tratindose de
la compafiera del hombre. Rafael Morales di6 caricter
de necesidad y conveniencia colectivas a la preparaci6n
literaria y cientifica de las cubanas. Algunos de sus
bellos esfuerzos --ms bellos aun porque pugnaban con
incomprensiones e injusticias muy enraizadas en la con-
ciencia de su 6poca- tendieron a posibilitar el ejercicio
de las facultades intelectuales de la mujer, no inferiores
a las del hombre.
La presencia de este alterador no era lo mas impor-
tante: lo mas important era su talla. Exacta idea de
su talla fue dada por la autoridad local de Santiago
de las Vegas en una hora de exacerbaci6n del regimen
colonial. Las idas y venidas de Morales entire La Ha-
bana y esa cercana poblaci6n, donde 61 pretendia cul-
tivar valores humans y patri6ticos, sacaron de quicio
al suspicaz gobernadorcillo. A Morales lleg6 la adver-







tencia de que se abstuviese en absoltuo de volver a
poner los pies en Santiago de las Vegas. Aquel agent
del absolutismo colonial pronunci6 asi, en unas palabras
dictadas por el encono y el miedo, el elogio del sagaz
alterador.


RE-TR-A TO

La fisonomia moral del alterador se mostr6 entera-
mente en unas reflexiones suyas acerca de los progress
juridicos como reflejo y factor del movimiento ascen-
sional de una sociedad cualquiera. Una legislaci6n,
considerada cientificamente, debi6 siempre adecuarse
a un ordenamiento racional, o a una tendencia generica
en armonia con la personalidad de un pueblo determi-
nado, o a una sola vida, animadora de sus distintos
miembros. A semejanza de los paises nutridos con los
cadaveres de otros paises, surgian legislaciones id6nticas
a la fosa comiin. Una legislaci6n vestida con los abi-
garrados harapos del mendigo nunca mereci6 el nombre
ni los honors de una legislaci6n en la acepci6n cabal
del vocablo. Lo dicho por Morales respect de los c6-
digos y las leyes de una naci6n fue una manifestaci6n
de su pensamiento sobre el caracter y la capacidad de
todo hombre conspicuo.
Los que, lo conocieron y trataron en el period for-
mativo de su personalidad la reprodujeron en felices
pinceladas: un adolescent de espiritu grande, coraz6n
fogoso, nobles y atrevidos pensamientos y palabra per-
suasiva y conmovedora. Unos lo llamaron Pico de Oro,
por su eloeuencia. Otros admiraron su alma inmacu-
lada, reflejada en sus acciones. Todos lo consideraron
supremo entire iguales, por su capacidad, por sus pro,
cederes y por el aprovechamiento de sus primeros afos.







Con destreza manejaba armas psicol6gicas. Entre
4stas preferia la pasi6n. En escogiendo 41 un camino
con el prop6sito de llegar a determinado fin, avanzaba
con viril resoluci6n. Elevaba una idea a deber inelu-
dible, y se afanaba por cumplirlo plenamente. Alta
demostraci6n de semejante manera de discurrir y obrar
ofreci6 en un dia del period de transici6n de Cuba
entire la frustrada esperanza de obtener reforms poli-
ticas, sociales y econ6micas y el designio de apelar a la
violencia para precipitar una real transformaci6n ins-
titucional. Paralelamente a la necesidad de organizer
un movimiento b6lico se manifestaba la existencia de
multitudes de obreros de las ciudades y de trabajadores
de los campos renuentes a lanzarse a una cruenta revo-
luci6n. El agitador no se detuvo ante embarazos al
parecer insuperables. Sin rodeos expuso su plan. I Era
el cafi6n una fuerza ciega y brutal ? Se empleaba esta
fuerza ciega y brutal en la guerra Tuvo por contes-
tadas de modo afirmativo ambas preguntas, y depart
a las respuestas categoria de premises, para lanzar una
conclusion favorable a su querer. Si otros utilizaban el
caf6n, 41 usaba la pasi6n, que tambi4n era una fuerza.
Con la fuerza de la pasi6n era capaz de producer mu-
danzas fundamentals.
Lo acompaii6 una austeridad premature. Era grave
sin afectaci6n. Reia con escasa frecuencia, pero cauti-
vaba con sus modales y palabras. Se mantenia alejado
de frivolidades y devaneos, asi como de joviales y bulli-
ciosos grupos, a no ser cuando comprendia que por esos
medios podia ganar terreno para sus ideas y aspira-
ciones transmutatorias. A veces preferia y buscaba la
soledad, ambito en el que excogitaba a sus anchas.
Su complexion fisica nada tenia de singular. La
estatura era menos que median. El rostro, aguilefio.
La tez, morena. El color de los ojos, oscuro. La mirada,







melanc6lica en la pasividad y fulgurante en la contro-
versia. Por la talla breve, el porte sencillo, el aspect
noble y la conduct generosa, sus mayores y sus iguales
lo apellidaban Moralitos.
Moralitos lleg6 a ser, hallindose ain en la minoria
de edad, una instituci6n cubana. Llevaba en si un uni-
verso de pensamientos e ideales. Podia parecer que
habia Ilegado a la madurez -una madurez temprana-
cuando todavia su pueblo no se resolvia a adoptar una
actitud heroica para dejar de vivir estacionario en el
seno de un medio globo libre. Su retrato, en lo 6tico
mfa que en lo fisico, prenunciaba algo ep6nimo.


GENERACIONES ARM6NICAS

El afio de 1868 hall a Rafael Morales dedicado a
las actividades piiblicas que ya le habian permitido
distinguirse como uno de los cubanos atentos a las vi-
cisitudes patrias. Su personalidad era inconfundible.
Segin Manuel Sanguily, testigo de sus empefios, com-
pafiero suyo en torneos intelectuales, era un entendi-
miento poderbso, de expresi6n corriente y castiza y
dotado de genial originalidad en casi todas las materials
a que aplicaba su muy poco comin talent.
Un espiritu nuevo florecia en La Habana. Los dis-
cipulos de Jose de la Luz y Caballero, numerosos y
brillantisimos, no eran los inicos exponentes de una
generaci6n culta y animosa, dispuesta a trabajar por
el bien pfiblico. Ni se encontraba sola esa generaci6n
en el prop6sito de servir valerosamente al pais. Hechos
y circunstancias de diverse indole, pasados unos, otros
presents, concurrian a dar tono y vigor a los senti-
mientos que se proyectaban sobre los mas altos intereses
cubanos. En el seno de semejante conglomerado de
hombres y valores Rafael Morales ocupaba sitio pro-







minente, superior al que correspondia a su edad, pero
adecuado a su extraordinario talent y a sus singularea
virtudes.
Como si se hubieran dado cita para el afio de 1868,
varias generaciones cubanas' se alineaban con prop6-
sitos anilogos. Varones provectos, participants en
afanes politicos y revolucionarios liquidados tres lus-
tros atras, alentaban ideas y aspiraciones que alcan-
zaban la entusiastica adhesion de los adolescents que
estudiaban amn en la Universidad o acababan de salir
de ella. Sin establecer contact entire si, hasta separa-
dos por considerable distancia geogrAfica, un Francisco
Vicente Aguilera, patriarca por sus afios y por sus vir-
tudes, y un Antonio Zambrana, con los suefios y las
inexperiencias de la juventud, coincidian en un punto
de la mayor importancia: en la necesidad de remover,
fuese como fuera, los obstaculos puestos en el camino
de la prosperidad material e inmaterial de Cuba. Un
Agustin Santa Rosa, tres veces condenado en el curso
de cerca de dos decadas por actividades contrarias a
la soberania de Espafia en las Antillas, podia gloriarse-
de ver a su lado, pensando y batallando como e1, a un
Rafael Morales, que se hallaba casi en el principio
de la vida.
Del amasijo de muchos afos de espera y sacrificio-
habian surgido las generaciones cubanas que en 1868.
discurrian en los mismos t6rminos o en terminos muy
parecidos. Estas generaciones arm6nicas reconocian un
solo origen. Marti sefial6 la admirable y fecunda bro-
taci6n: el volcanico Cespedes, el igneo Agramonte, el
creador Vald6s y el ang6lico Morales se dispusieron a
un tiempo a pelear por la independencia de Cuba. Eran
padres sublimes, resueltos a encender una nueva virtud
y dejar atras un vicio en cada jornada libertadora.







La expresi6n martiana segin la cual de las univer-
sidades siempre salieron martires y ap6stoles, aunque
a veces se las consider innitiles, tuvo su precedent, y
muy categ6rico, en el repertorio civico de Rafael Mo-
rales. En una de las ocasiones en que Morales dej6
conocer sus propensiones separatists y republicans,
opuestas a las esperanzas de reforms baldiamente abri-
gadas por cubanos conspicuous, uno de sus circunspectos
oyentes se refiri6 en forma poco amable a la condici6n
de estudiante del preopinante y a las acaloradas imagi-
naciones que bullian en la Universidad de La Habana.
Con la agilidad mental que lo caracterizaba, sin mas ni
mis, Morales defendi6 y alab6 a la Universidad, a la
feliz Universidad, que albergaba nobles y grandes ideas,
los principios que en no lejano dia producirian la rege-
neraci6n patria.
La generaci6n que iba abandonando las aulas uni-
versitarias se sentia movida por fuerzas heroicas. La
actitud de Rafael Morales fu6 serial de que cubanos
nuevos, a mayor abundamiento probos e ilustrados, an-
helaban cumplir sus deberes patriots. Para ellos fue
un aviso de singular significaci6n la noticia de que el
10 de octubre de 1868 habia surgido en la region oriental
de la Isla un movimiento revolucionario, acaudillado
por Carlos Manuel de Cespedes, hombre de otra gene-
raci6n. Debieron de comprender que les estaba reser-
vada la tarea de colaborar en un empeflo extraordinario,
llamado a ser crisol de varias generaciones. De la ar-
monia de estas generaciones dependeria en gran parte
el buen exito de una empresa de fierro y sangre.
Figura descollante de su generaci6n era Rafael
Morales. Por serlo, sin pueriles alardes ni esteriles
audacias, apareci6 entire los primeros j6venes que en
La Habana se encargaron de organizer la jornada al
cabo de la cual encontrarian a los compatriotas que en







Oriente y Camagiiey hostigaban con las armas en las
manos el poder de Espafia en esta Antilla. Se despedia,
despidi6ndose del afio de 1868, de un pasado ingrato a
su sensibilidad civica. Iba a saludar, saludando a hom-
bres y parajes hasta entonces desconocidos, el adveni-
miento de una vida nueva.


TEOBIA Y PRICTICA REVOLUCIONARIAS

La palabra de Rafael Morales persuadia e imperaba.
Su capacidad creadora estaba probada. Su conduct
merecia respeto y admiraci6n. Palabra persuasive, ca-
pacidad creadora y conduct honorable eran magnificas
armas para un revolucionario en el Ambito de la teoria.
En la practice habia que aiadir a esos atributos de una
alta personalidad otros no menos notables. Por saber
quedaba si en 61 la practice revolucionaria alcanzaba
el elevado nivel logrado por la teoria revolucionaria.
El tiempo de las meras especulaciones ideol6gicas
fue dejado atras por Morales el dia de diciembre de 1868
en que parti6 de manera subrepticia de La Habana, en
el barco de vapor Morro Castle, con el prop6sito de des-
embarcar en Nassau, en la Nueva Providencia, y de
esta posesi6n britAnica volver a tierra patria, pero
tierra patria donde hubiese revolucionarios armados.
En otro dia de aquel diciembre, el 27, Morales y los
que con 61 aceptaron la jefatura de Manuel de Quesada,
cubano hecho general en M6xico al servicio de la liber-
tad, aportaron en la goleta Galvanic al estero de Piloto,
en las inmediaciones de La Guanaja, en la costa Norte
de Camagiiey. Tremolaban una bandera como la traida
a Cuba por Narciso L6pez. Los acompafiaba la decision
de trabajar con la mente y el brazo por la emancipaci6n
de Cuba y de todos los cubanos.







Casi dos meses levaba Camagiiey bajo los\efectos
de la insurrecci6n. Los que alli la habian organizado
se consideraron bien servidos con el alijo de armas y
municiones hecho por Quesada y con la presencia de
j6venes del temple de Rafael Morales. Los nucleos revo-
lucionarios de Oriente y Camagiiey lidiaban sin unidad
de mando. Los igualaba el prop6sito liberador. Los
separaban discrepancies que podian y debian ser eli-
minadas. Unos y otros comprendian la necesidad de
coordinar la acci6n y el pensamiento de los que bata-
llaban y de los que se disponian a batallar por la trans-
formaci6n de la existencia cubana en lo politico, en lo
social y en lo econ6mico. Mientras advenia tan feliz
acontecimiento los camagiieyanos, eficazmente auxilia-
dos por los compatriotas procedentes de La Habana,
iniciaron la tarea de crear y poner en march 6rganos
del poder piblico en Cuba libre. Rafael Morales tuvo
asignada funci6n especial en estas labores de fundaci6n.
.La justicia en Cuba libre se manifest desde prin-
cipios de 1869 en la Corte Marcial. La cre6 el Comit6
Revolucionario de Camagiey para que conociese de los
delitos politicos, con sumario secret y acusaci6n y
defense piblicas. Este tribunal fue integrado por Luis
Victoriano Betancourt, Ram6n Perez Trujillo y Rafael
Morales en concept de president, vocal y secretario,
respectivamente. Ignacio Agramonte sefial6 la condi-
ci6n de peritos en la ciencia del derecho que se hallaba
present en los tres magistrados. Asi fue c6mo el es-
treno de Morales en el campo de la rebeldia criolla se
relacion6 con las disciplines juridicas.
La Corte Marcial trabajaba activamente cuando, en
abril de 1869, se produjeron en GuAimaro la coordina-
ci6n de los grupos revolucionarios de Oriente, Cama-
giiey y Las Villas, la Asamblea Constituyente, la pro-
clamaci6n de la Republica y la organizaci6n de sus








poderes. El Secretario de la Corte Marcial no intervino
oficialmente en esas tareas, pero asisti6 en cuerpo y
alma al nacimiento de las magnas instituciones elabo-
radas por los libertadores. En efecto, alli estaba, segin
las palabras de Marti, Rafael Morales, de viril etiqueta,
empinado y vivaz, verboso de pensamiento, y todo acero
y fulgor, como tallado en una espada. La inquietud del
patriota pas6 por moments de conmovedora exaltaci6n.
Las potencias del creador se hallaron en su element,
pues su papel no pudo limitarse al de un simple espec-
tador. Su pasi6n por las nobles causes -aquella pasi6n
que era compafera inseparable de su existencia- entr6
en contact con hermosas y edificantes realidades.
El que se proclamara en G-uimaro la Repliblica,
expresi6n de libertad y democracia, era un suceso bello
y trascendente, con mayores veras cuando este regimen
advenia en la parte del pals que habia desatado y man-
tenia la guerra en pos de la soberania international
de la Isla. Sin embargo, lo que mas tuvo que estremecer
la sensibilidad de Morales fue el conocimiento del ar-
ticulo de la Constituci6n declarativo de que todos los
habitantes de Cuba eran enteramente libres. El pro-
pulsor de la instituci6n del vientre libre contempl6
entonces realizado el mejor de los milagros que podia
esperar del movimiento revolucionario. Los patriots
continuarian peleando contra la dominaci6n de Espafa
en las Antillas. La lucha demandaba enormes sacri-
ficios: ruina de patrimonios materials, destrucci6n de
los hogares propios, dispersion de las families amadas,
hostigamientos, prisiones, destierros y muertes sin me-
dida. Pero nada de esto resultaba excesivo en compa-
raci6n con la conquista de inmenso valor human que
era la extinci6n de la esclavitud de la raza africana.
La abrogaci6n de la inicua instituci6n aparecia en un
document solemne debido a la voluntad de alteradores







insignes. Ejecutar semejante voluntad era l1evar ade-
lante una hazafia digna de perpetua memorial.
De la alegria de Guaimaro volvi6 Morales a sus
labores judiciales. La Corte Marcial necesit6 instruir
numerosas causes. Enojosas fueron las incoadas contra
Napole6n Arango, acusado de traici6n, y contra un sa-
cerdote de Nuevitas, que habia colaborado con las auto-
ridades espafiolas en la frustrada tentative de apre-
hender al patriota Salvador Cisneros y Betancourt.
A principios de mayo de 1869 los detenidos por delitos
politicos legaban a ciento cincuenta. Una amnistia
acordada por la Camara de Representantes extingui6
la accion penal ejercitada contra ellos y atenu6 las
fatigas de los miembros de la Corte Marcial. Rafael
Morales aprovech6 esta oportunidad para decir en voz
alta palabras atinadas. Las termino recomendando a
los agraciados que observasen una conduct acorde con
la significaci6n de la merced que recibian y advirtien-
doles que el Arbol de la libertad, tantas veces abonado
con sangre, tambi6n se fertilizaba con las lIgrimas de
la gratitude.
La Camara, organizada en Guaimaro, debia estar
integrada por diputados de los cuatro Estados de la
Repuiblica. Oriente, Camagiiey y Las Villas los tenian
alli, desde el dia de la constituci6n del Poder Legisla-
tivo, por efecto de haber pasado los convencionales del
10 de abril de 1869, con excepci6n de Carlos Manuel
de C6spedes, a ser diputados. Occidente, que perma-
necia quieto y sumiso, careci6 de ellos hasta el 26 de
julio de 1869. En este dia, de conformidad con el espi-
ritu abstract y metafisico que Manuel Sanguily veia
dominar en la revoluci6n, los tres magistrados de la
Corte Marcial y Luis Ayestardn ingresaron en la Ca-
mara como representantes por Occidente. La funci6n
parlamentaria armonizaba much mejor que la judi-








cial con el espiritu de Rafael Morales, esencialmente
creador.
Al entrar en la Camara de Representantes asumi6
una de las secretaries del Cuerpo. Con el despacho de
los trAmites y documents a su cargo simultane6 el
studio de las medidas que el Poder Legislativo discutia
y adoptaba. Durante algo mas de dos meses no se atre-
guaron los diputados. Aprobaron leyes sobre division
territorial, organizaci6n judicial, regimen administra-
tivo, cargos piblicos, ensefianza gratuita y libertos.
Discutieron y votaron un reglamento de procedimientos
militares y uno de libertos, el que, vetado por el Eje-
cutivo, ratificaron y remitieron al Presidente. Adicio-
naron la Constituci6n con un articulo declarativo de la
irresponsabilidad e inviolabilidad de los representantes
del pueblo. Los de Occidente ratificaron la propia carta
fundamental. Morales labor incesante, intense y itil-
mente.
La capacidad de trabajo y la indole de las labores
legislativas de Rafael Morales en las primeras semanas
de su paso por la Camara fueron las correspondientes
a un genuine alterador. Ya se veia con claridad que
en 61 la practice revolucionaria no quedaba a la zaga
de la teoria revolucionaria. El inquieto bachiller de
La Habana era un habil constructor en los campos de
Cuba libre.


GARANTIAS SOCIALES

Una de las felices iniciativas parlamentarias de
Morales culmin6 en la ley de instrucci6n pdblica. Desde
el preambulo del proyecto hasta las disposiciones que
pasaron a former parte del acervo juridico de la Repi-
blica, como inspirado todo en un alto sentido renovador,








este instrument de progress reflej6 el pensamiento y
el sentimiento de su autor.
El alzamiento de los patriots, en opinion de Mora-
les, reunia suficientes condiciones para llevar a dichoso
termino una complete revoluci6n en el antiguo orden
de cosas, asi en lo social como en lo politico. Una double
transformaci6n debia producirse: la del esclavo en ciu-
dadano y la de la Colonia en Naci6n. Si los libertadores
hubiesen atendido s61o a la necesidad de veneer por la
fuerza a enemigos y traidores, habrian olvidado el ver-
dadero objeto de su magno empefio, confundiendo los
medios con el fin. El pais revolucionario lo habia com-
prendido asi, y habia consignado en su carta funda-
mental los derechos inalienables e imprescriptibles del
hombre. La Camara continuaba el pensamiento de la
Constituyente al formular la ley de instrucci6n pdblica.
Los habitantes de Cuba sufrian los efectos de la tactica
del gobierno espaiol dirigida a conservarlos alejados
de la vida intellectual, y carecian de los conocimientos
deseables para que el ejercicio del sufragio por ellos
no degenerase en graves perturbaciones. Educarlos era
prepararlos para que no pisoteasen sus propias liber-
tades arrastrados por las engafiosas palabras de ambi-
ciosos y demagogos. La educaci6n popular era la mas
segura garantia political del sufragio universal consa-
grado por los convencionales de Guaimaro. Otra esen-
cial garantia political, la libertad de imprenta, para
conmover a un pueblo, requeria un punto de apoyo, y
este punto de apoyo era la educaci6n popular. En fin,
la educaci6n popular era la garantia misma de las ga-
rantias sociales que tantas ligrimas y sangre costaban
a los fundadores de la Repiblica.
La ley de instrucci6n piblica que la Camara adopt
al hacer suyo el proyecto de Morales llev6 la marca de
las ideas enraizadas en el espiritu de este conspicuo







animador de valores humans. Cuatro de sus preceptos
hablaron con elocuencia de los prop6sitos del lidiador:
1. La Repfiblica proporcionaria gratuitamente la
instrucci6n primaria a todos los ciudadanos de ella,
varones y hembras, nifios y adults.
2. La primera ensefianza comprenderia classes de
lectura, escritura, aritm6tica, gramitica, geografia, his-
toria de Cuba y deberes y derechos del hombre.
3. Los gobernadores de los Estados, oyendo a los
prefectos, establecerian los profesores ambulantes y las
escuelas.
4. Los talleres de la Repiblica serian dotados de
escuelas anexas.
Asi alcanzaron expresi6n y fuerza legales algunas
de las aspiraciones supremas del hijo de San Juan y
Martinez. Morales queria que la educaci6n no se limi-
tase a la nifiez del sexo masculine, y la Ley mand6 que
se diese tambien a hembras y adults. Morales con-
cedia much importancia al cumplimiento de los de-
beres y al ejercicio de los derechos del hombre, y la Ley
incluy6 los deberes y derechos del hombre entire las ma-
terias que componian la tabla minima de la ensefianza
primaria. Morales ansiaba combatir el analfabetismo
en todas parties, y la Ley regul6 el nombramiento de
maestros ambulantes. Morales se afanaba en sacar de
la ignorancia a las classes trabajadoras, y la Ley orden6
que hubiese escuelas en los talleres oficiales.
Era un tiempo nuevo en Cuba aquel en que sobre
los campos de la contienda b6eica por la independencia
se hablaba de garantias sociales, y eran creadas, para
robustecer el empefio de transformar la Colonia en Na-
ci6n. Y en Rafael Morales recaian con toda justicia los
honors correspondientes al artifice de esta maravilla.








LIBERTAD E IGUALDAD
En un lugar de las Bahamas habia cambiado el
sombrero de paiio, el calzado fino y la levita y los pan-
talones de casimir de uso habitual por el yarey, los
zapatos de vaqueta y la chamarreta y los pantalones
de dril requeridos por la nueva vida en tierra dominada
por una lucha guerrera. Pero la mudanza estuvo limi-
tada a eso, a lo externo, exclusivamente. En lo interno,
en sus convicciones, todo continuaba igual. Sus ideas
se mantenian inalterables. Sus hechos seguian regidos
por sus ideas.
Conocido el mundo mental de Rafael Morales, no
pudo parecer extrafo que a su actividad de legislator
afiadiese la de periodista en Cuba libre. Un alterador
de su talla tenia que concebir la existencia republican
bajo el sefiorio de todos aquellos derechos inalienables
de que hablaba la ley de leyes de Guaimaro. El de emitir
el pensamiento por medio de la letra de molde era
esencial, y 61 quiso ejercitarlo como una contribuci6n
mds al auge de una buena practice revolucionaria. En
territorio de Camagiiey dominado por los patriots en
armas empez6 a publicar Morales, el 1' de diciembre de
1869, La Estrella Solitaria, periodico politico y repu-
blicano.
El fundador de La Estrella Solitaria inici6 su labor
periodistica con algunas observaciones acerca del al-
cance que debia darse en el seno de la insurrecci6n a
la libertad y a la igualdad. Libertad e igualdad eran
derechos inalienables e imprescriptibles de toda per-
sona, sin los cuales seria impossible Ilenar fundamentals
fines humans. Todo ciudadano estaba en el deber de
exigir y ejercitar tales derechos. La ley moral no auto-
rizaba a ningin hombre a convertirse en esclavo por
la dejaci6n de los derechos de libertad e igualdad. El







esclavo, hijo de esclavos, nacia, crecia y moria con el
derecho inalienable de romper sus cadenas. El verda-
dero fundamento de la igualdad se encontraba en la
libertad, id6ntica en todos los individuos, fuesen cuales
fueran sus razas y sexos. La igualdad dejaba en com-
pleta libertad al individuo: no pretendia, como Pro-
custo, ajustar a todos los viajeros al mismo lecho dila-
tando los miembros de unos y cercenando los de otros,
ni queria nivelar la humanidad segando con su hoz las
cabezas de los genios. Entre la libertad y la igualdad,
en la repfiblica fundada por los cubanos, no podian
existir antagonismos, sino un perfect enlace y una
constant armonia.
Rafael Morales ensefi6 c6mo debia defenders el
imperio de los derechos inalienables. La Estrella Soli-
taria denunci6 que inspectors militares, obedeciendo
6rdenes del General en Jefe del Ejercito Libertador,
pretendian perseguir a quienes hablasen mal de e1, del
President de la Repiblica o de la CAmara de Repre-
sentantes, y ofreci6 sus columns a todo ciudadano que
con justicia quisiera censurar a la Camara de Repre-
sentantes, al Presidente de la Repfiblica, al General en
Jefe y a cualesquiera otros servidores del pueblo. El
director de La Estrella Solitaria divulg6 la noticia de
que el.prefecto de Maraguan devolvia los libertos que
se le presentaban a sus antiguos duefios, y serial6 la
responsabilidad en que incurria la Camara de Repre-
sentantes absteniendose de exigir al Presidente de la
Repfiblica la promulgaci6n de uno de los reglamentos
por ella aprobados. El energico juzgador de las acti-
vidades oficiales seial6 la ingerencia del Ejercito en
asuntos que no eran de su incumbencia, y acus6 al Eje-
cutivo de no ejecutar lo que al interest de los gobernados
convenia. El dem6crata cabal no olvid6 la importancia
del irrestricto juego de la opinion pfiblica en un re-







gimen de derecho, y encabez6 la oposici6n a los actos
y omisiones nocivos al orden de cosas creado en Guai-
maro para el bien y la prosperidad de Cuba.
Sin libertad y sin igualdad era impossible la vida
honest de la repfiblica cuyos sillares, labrados en los
campos de la patria libre, eran las instituciones juri-
dicas. Esta manera de ver y querer la causa pfiblica
formaba parte de la pasi6n de Morales. Sus escritos
periodisticos no constituyeron simples pasatiempos o
est6riles desahogos. En la letra de molde 61 ponia luces
guiadoras en dias de creaci6n.


FUERZAS DISIMILES

Las notas publicadas por Morales en La Estrella
Solitaria acerca de las extralimitaciones del General
en Jefe del Ejercito Libertador no eran aisladas ex-
presiones de inconformidad. La actitud de Manuel de
Quesada producia creciente malestar entire los revolu-
cionarios que detestaban los procedimientos del abso-
lutismo colonial no por espalioles, sino por contrarios
a la libertad y a la dignidad humans. Ademas, el
encumbrado military pretendia que el Poder Legislativo
ampliase la esfera de sus atribuciones. Su conduct y
sus deseos constituian fuerzas disimiles a las originadas
por las ideas y propensiones del grupo de conspicuous
ciudadanos de que Rafael Morales formaba parte.
En una reunion promovida por Quesada y celebrada
en el Horc6n de Najaza a mediados de diciembre de
1869 el General en Jefe hizo una grave manifestaci6n:
o la Camara de Representantes le concedia amplias
atribuciones, o 61 renunciaria su alto empleo military
por la convicci6n que abrigaba de serle impossible lograr
la independencia patria si no se le otorgaban las alu-
didas facultades. Entre los presents se hallaba Rafael







Morales, tenido por joven professor de estoicismo y
democracia. El diputado por Occidente vi6 en las pa-
labras del General en Jefe el prop6sito de ejercer la
dictadura, y encar6 la situaci6n con tanta energia que
precipit6 la adecuada reacci6n del Poder Legislativo.
En sesi6n efectuada por este el 17 de diciembre, en Palo
Quemado, fue depuesto Quesada del alto mando del
Ejercito Libertador. El exonerado pretendi6 atenuar
el efecto psicol6gico de la extrema media enviando su
renuncia a la Camara, pero la Camara resolvi6 por
aclamaci6n decirle que su oficio de dimisi6n llegaba
minutes despu&s de su destituci6n y que, de haberlo
recibido con anterioridad, en nada hubiese influido
respect de la determinaci6n adoptada. A Morales toc6
evacuar un trimite penoso: la Camara lo design para
notificar a Quesada el acuerdo de la representaci6n
national. El Diputado se person en la residencia del
General y cumpli6 con serenidad y correcci6n ejem-
plares sus deberes de hombre y de patriota.
La deposici6n de Quesada, hermano politico de
Carlos Manuel de COspedes, fu6 por todos, el Presi-
dente entire los primeros, acatada como un acto reali-
zado por la Camara en uso de su soberania. Pero las
fuerzas disimiles en el seno de la Repuiblica segulan
trabajando. Morales se mantenia firme en la defense
de sus convicciones, llevada a veces con vehemencia
suma.
En febrero de 1870 la Camara conoci6 los nombra-
mientos de general de brigada y coronel decretados por
el President en favor de Francisco Javier de Cespedes
y Carlos Manuel de Cespedes y COspedes. El Cuerpo
aprob6 ambas designaciones con el voto en contra de
Morales. Esta postura respect de dos deudos muy
pr6ximos del pr6cer del 10 de octubre era serial in-







equivoca de la tirantez de las relaciones entire la cabeza
del Ejecutivo y el diputado por Occidente.
La causa de la independencia se debilitaba por efecto
de las incompatibilidades subsistentes entire algunos de
sus defensores preclaros. Dificil era, mas no impossible,
allanar obstaculos originados por la presencia de las
fuerzas disimiles que obedecian, a su vez, a puntos de
vista sostenidos por unos y otros con absolute probidad.
He aqui que la honradez de los que chocaban era un
element propicio a la coordinaci6n de voluntades que
Cuba requeria para lograr, en conformidad con lo que
Rafael Morales tenia advertido, la transformaci6n de
la Colonia en Naci6n. El propio Morales se hall en el
caso de acallar discrepancies, como Cespedes acallaba
quejas, para franquear soluciones llamadas a levantar
la confianza en los rectores de la Repfiblica.
A Morales se pidi6 que formase parte del gobierno
de Cespedes. Los observadores comprendieron que la
Camara perdia much con la salida del diputado por
Occidente, pero asimismo reconocieron que el Gabinete
mejoraba su composici6n con la adquisici6n de Morales.
El 28 de febrero de 1870 61 asumi6 la funci6n de Secre-
tario del Interior. Palabras suyas hicieron luz sobre el
acontecimiento. El Gabinete ofrecia tres novedades
importantes: a) se hallaba integrado por ciudadanos
procedentes de los cuatro Estados; b) poseia la con-
fianza del Legislativo y del Ejecutivo; c) albergaba
opinions radicales. Por lo demas, sus aspiraciones, las
aspiraciones de Morales, a su entender, se acomodaban
much mejor al caracter de representante del pueblo
que a un cargo ejecutivo. Creia que, para desempefarlo
con acierto, le faltaban afios y canas, que consideraba
signo de experiencia. Habia aceptado una carter por
contribuir a la armonia de los poderes piblicos: un
verdadero sacrificio en el ara de la patria.








Las opinions radicales del Gabinete, mencionadas
por Morales, eran las sustentadas por l1 y por Antonio
Lorda, designado Secretario de la Guerra unos dias
antes de decidirse el diputado por Occidente a aceptar
la Secretaria del Interior. Con excepci6n de Morales
y Lorda, los miembros del Gobierno, el Presidente in-
clusive, eran hombres provectos. La edad de cualquiera
de estos doblaba la de Morales, quien compensaba tan
notable diferencia en afios de vida con su temprana
madurez, sefialada por la entereza de su caracter y la
rectitud de su conduct.
En el seno del Gabinete se distingui6 en seguida
Morales por la agilidad mental, la claridad de juicio
y la facilidad de palabra con que intervenia en la dis-
cusi6n de los problems nacionales. Quien mas discutia
con 61 era Ram6n C6spedes, Secretario de Relaciones
Exteriores. De vez en cuando el Presidente tomaba
parte principal en las deliberaciones, no sin cierto em-
barazo, proveniente de la forma en que Morales sostenia
sus pareceres. En suma, el Secretario del Interior con-
quist6 la admiraci6n de sus colegas con los inagotables
recursos de su talent, que usaba con lealtad y patrio-
tismo.
Discrepancias fundamentals entire Cespedes y Mo-
rales iban determinando al Secretario del Interior a
salir del Gabinete. Alguna vez el Presidente procure
retenerlo a su lado, y Morales depuso su actitud dimi-
tente. Cuando sobrevinieron nuevos disentimientos, y
se ahondaron las querellas, y se agrav6 la situaci6n,
Morales someti6 su renuncia al juicio de la Camara, y
esta, en febrero de 1871, consider que por razones de
conciencia political e1 no debia continuar en el Gobierno.
La propia Camara acord6, con motive de la cesaci6n de
Rafael Morales como Secretario del Interior, un calu-








roso voto de gracias, en nombre de la patria, para el
hijo que le prestaba eminentes servicios.
Las dificultades con que tropez6 la colaboraci6n de
Carlos Manuel de CUspedes y Rafael Morales en las
funciones rectoras de la Repidblica provinieron de la
desemejanza de sus caracteres y tendencies. Cespedes
entendi6 que su autoridad como Jefe del Ejecutivo no
debia ceder ante criterios que juzgaba hijos de la exal-'
taci6n revolucionaria. Morales se abroquel6 con sus
convicciones democraticas para oponerse a ideas y pro-
cedimientos que diputaba mis propios de la Colonia
que de la Naci6n. Ambos eran patriots y republicans
de alto bordo, agigantados en el trabajo creador y en
el desasimiento heroico. Pero se encontraban muy lejos
de la posibilidad de veneer un antagonismo personal que
los llevaba a verse y tratarse con reciproco y creciente
recelo.


VALOR DE LA ELOCUENCIA

Aquel dominio del bien decir demostrado desde su
primera adolescencia se hallaba adornado y favorecido
con las potencias de una pasi6n limpia y vigorosa. En
los campos de Cuba libre tales cualidades depararon
prestigio a su personalidad y provecho a su causa. Su
palabra sirvi6 para much mas que para deleitar los
oidos de sus compatriotas. En un tiempo de fundaci6n,
sobre un suelo en que se ensayaba la libertad republi-
cana, la elocuencia posey6 un valor enorme.
Ampliamente tenia patentizado el alcance de sus
facultades de conductor. No se contentaba con el cul-
tivo de los conocimientos vaciados en los libros. La
originalidad de muchas de sus ideas lo situaba en lo
cimero del afin creador. Del choque de su energico
espiritu con la mas dura realidad brotaba la luz que 61







expandia en la esfera de sus actividades. El ardor de
un ap6stol y la calma reflexiva de un pensador se jun-
taban en 61. Uno de los que de cerca contemplaron su
inquietud compare su inteligencia, rdpida y precisa en
el trabajo, con el proyectil de una magnifica arma: tan
inflexiblemente recta era la linea que trazaba, atrave-
sando y arrollando los obstaculos que le salian al paso,
hasta dar en el blanco elegido. Vehiculo de estas raras
fuerzas fu6 su palabra. Y la palabra de Rafael Morales
alcanzaba las alturas de la elocuencia cuando se hallaba
al servicio de doctrinas y aspiraciones sustanciales.
Festividades civicas, actos de afirmaci6n patri6tica
y moments azarosos de la vida revolucionaria recla-
maron la elocuencia de Morales. En sus expresiones
siempre habia algo conmovedor y convincente. En la
corta historic de la Camara de Representantes el nom-
bre de Rafael Morales aparecia unido al de Antonio
Zambrana: ambos diputados habian sobresalido en el
seno del Poder Legislativo por hablar magistralmente.
En uno de los aniversarios de la sublevaci6n de
Cespedes, en el de 1870, los patriots celebraron una
fiesta en la residencia del Gobierno, en tierra libre de
Camagiiey. Fue un dia lluvioso y triste, mas triste que
luvioso, porque a los dos afios de iniciada la contienda
b6lica era impossible ocultar la decadencia de la causa
emancipadora. Se oy6 un disparo, salido de un obuis
construido con tiras de pellejo vacuno. Los discursos
de Carlos Manuel de Cespedes y otros prohombres
fueron trasunto de la melancolia reinante. Rafael Mo-
rales pens6 en la necesidad de producer una mudanza
en tan lastimoso ambiente.
Con emocionada decision ocup6 la tribune. A poco
de estar hablando dijo que la insurrecci6n no decaia.
Los peleadores podian ser abandonados desde el exte-
rior y verse rodeados de dificultades en el interior.







Pero de flaquezas iban sacando fuerzas. Con la tena-
cidad y el ingenio realizaban prodigios. Habian care-
cido de calzado y correajes, y ya los confeccionaban en
sus talleres. No habian tenido p6lvora, y ya contaban
con ella, arrebatada a los espafioles. No habian poseido
cafiones, y ya los hacian de cuero. Esta alusion a la
rudimentaria artilleria insurrecta caus6 general hila-
ridad. El orador creci6 ante la dificultad asi suscitada.
Y, empinandose y gesticulando gallardamente, contuvo
la ajena risa: los libertadores fabricaban de cuero sus
cafiones, si, fabricaban sus cafiones de cuero, para de-
mostrar a los espafoles que los despreciaban tanto que
les enviaban la metralla con la punta de un lAtigo! Asi,
en un moment de feliz elocuencia, como subrayo el alto
y severe juez que era Manuel Sanguily, encontr6 Mo-
rales en su alma espartana los acentos inspirados de un
girondino, y alent6 al concurso, y encendi6 los espiritus,
y electriz6 a todos los que lo oian.
La elocuencia de Morales fue motor de entusiasmo
en los campos de Cuba libre. Con el auxilio de su pala-
bra, bella y convencedora, 1 lleg6 a ser uno de aquellos
adolescents a quienes Sanguily atribuy6 una decisive
influencia en el cardcter y el desarrollo de la insurrec-
ci6n por la independencia.


TEMPLE HEROICO

Del Gabinete sali6 Morales en disposici6n de no
atreguarse en el afin de sostener y mejorar los intereses
de la Repilblica. Soldado quiso ser quien merecia las
consideraciones correspondientes a un ciudadano cabal
y a un patriot puro por los eminentes servicios que
habia prestado como juez, legislator y gobernante.
En tierras de Oriente busc6 la ocasi6n de luchar
con las armas en las manos. Naturalmente, un var6n







de sus excepcionales condiciones de mente y coraz6n
no pudo ser un simple guerreador. Su pasi6n civica,
tan colmada de esencias humans, iba hallando en el
nuevo camino manera varia y itil de coadyuvar al auge
de sus ideales redentores. Y colaboraba con Francisco
Vicente Aguilera en afanes consagrados a levantar el
Animo revolucionario. Y asumia la riesgosa tarea de
meters en el campamento del military espafol que in-
dujo,a Jose Caridad Vargas a que fuese d6cil agent
de la ruina de la causa libertadora. Y frustraba seme-
jante tentative con exposici6n de su vida. Y salvaba
una grave dificultad arengando a las confundidas tro-
pas de Vargas, convict de traici6n. Y explicaba con
elocuencia las razones determinantes del fusilamiento
del jefe desleal. Y exaltaba el espiritu de sacrificio de
los combatientes, extenuados por hambres y enferme-
dades. Y peleaba al lado de Maximo G6mez. Y deslum-
braba a este benemerito general con su estoicismo y su
genio en terminos que le permitian pensar en el joven
adalid para encabezar el gobierno de los cubanos en
emancipindose la Isla. Y contramarchaba hacia Ca-
magiiey con el deseo de usar su rifle y su machete. Y
se incorporaba a las fuerzas mandadas por Luis Magin
Diaz no con pretensiones de mando, sino con la mira de
participar direct e intensamente en las hazafias b6licas.
Como un simple soldado de las filas de Luis Magin
Diaz, en Sebastopol de Najaza, se encontraba desmon-
tado y leyendo, en la mafana del 26 de noviembre de
1871, al ser inesperadamente asaltado por tropas espa-
fiolas. En el acto subi6 a su caballo. En desorden se
intensific6 el tiroteo. Desde su cabalgadura Morales
manejaba su rifle, pretendiendo disparar hacia el lugar
de donde partia el fuego contra B1. En instantes en
que se esforzaba por eludir el movimiento envolvente







del enemigo se sinti6 herido: una bala, atravesindole la
cara de carrillo a carrillo, le infiri6 una herida mortal.
Uno de sus compafieros de armas, Pedro Ignacio
Castellanos, acudi6 en auxilio del herido, a quien arre-
bat6 de las manos las riendas. Morales, agarrado a la
crin de su caballo y empapado en sangre, consigui6
pasar una peligrosa barranca que hacia dificil la unica
escapatoria del cerco que la contraria tropa iba ce-
rrando. Cubierta su retirada por el fuego de los liber-
tadores, se intern6 en el monte inmediato. Varias horas
despues encontr6 un rancho. A la seis de la tarde del
dia del combat Ueg6 alli Jose Miguel Parraga. El 27
de noviembre de 1871, a la una de la tarde, este doctor,.
auxiliado por Eduardo Agramonte Pifia, oper6 al he-
roico peleador. La intervenci6n quirfirgica, practicada
con un bisturi mellado y sin medios para afilarlo, oblig6
al paciente a apurar el sufrimiento. Lo descubierto por
la operaci6n -largo y peligroso trance, el mas estoico
a que pudo ser sometido un hombre estoico-, treinta
horas despues de causada la lesi6n, era horrendo: la
bala, al parecer de Winchester y disparada a quema
ropa, fracture la quijada en tres o cuatro parties, se
llev6 los dientes inferiores, dej6 el cordal derecho des-
viado hacia la b6veda palatina, rompi6 las muelas del
maxilar superior, inutiliz6 otra muela y el cordal iz-
quierdo, quebr6 uno de los dientes de arriba y parti6
la lengua. S61o la paciencia de un nuevo Job, s61o la
abnegaci6n de quien se sentia superior a dolor e in-
fortunio inmensos, era capaz de soportar peso tan
aplastante. Un martirio mayor air visit al triste: el
hombre grandilocuo, cuya magistral palabra habia pa-
recido merced del Cielo mismo, estaba mudo!
El professor de estoicismo se enfrent6 al dolor fisico
y a la pena moral. Con haber sido espantosa la primera
operaci6n, las nuevas intervenciones y las repetidas








curas constituian un diario motivo de aniquilamiento
y aflicci6n. Cada incision en la cara o en la boca para
extraer las esquirlas, que pasaron de sesenta, era una
prueba heroica. Dos abundantisimas hemorragias lo
privaron de sus sentidos y pusieron en peligro su exis-
tencia. La mudez persistia. La asistencia, si asi podia
Ilamarse, reunia en si todas las deficiencies imaginables
respect de un medio que era asiento de la miseria y el
desamparo.
1 C6mo se condujo la victim de extrema desven-
tura ? Ni un solo quejido exhal6. Lleg6 a career que su
espiritu tenia algo del temple heroico y del valor indios
para el sufrimiento. Quiso vivir, y vivi6. Quiso hablar,
y habl6. Pocas veces fue tan grande como entonces el
poder de la voluntad.


PAZ EN LA TIERRA SOLITARIA

En su desgracia no fue probado solamente por los
extremes males fisicos y morales causados por aquella
terrible herida recibida en acci6n de guerra. Sus ene-
migos, los enemigos de la independencia patria, lo per-
siguieron y hostigaron de continue. Muchas veces tuvo
que emprender largas jornadas a pie, agobiadoras para
un cuerpo sangrante y adolorido, sin otros medios para
sus curas que hilas y agua fria.
En compensaci6n de la aterrante adversidad que lo
acompafaba desde-el dia del combat de Sebastopol de
Najaza, experiment la dulcedumbre de amables aso-
ciaciones. Se junt6 con Julio Sanguily, recien herido
en el rescate heroico. Ignacio Agramonte, el hombre
superior de aquella guerra, seguin su expresi6n, lo aten-
di6 y alent6. Los medicos Jose Miguel Parraga, Emilio
L. Luaces y Jose Figueroa estuvieron a su cabecera.
Seis oficiales escogidos por l1 lo asistieron. Una escolta








designada por Agramonte lo custodi6. Camagiiey se
interest vivamente por la recuperaci6n de su salud.
Ni la desgracia que lo mantenia casi en la invalidez
lo apart del cumplimiento de sus deberes. La lucha
continue siendo su element. Los movimientos de tropas
en que particip6 requerian esfuerzos casi superiores a
sus posibilidades fisicas. Camagiiey, Tunas y Holguin
admiraron la resistencia del heroico soldado que habia
sido juez, legislator y gobernante.
El maestro de otros dias volvi6 al viejo afAn. Fundo
una escuela para celebrar el aniversario del adveni-
miento de la Rep-iblica organizada en Guhimaro. Busc6
alumnos entire los hombres, firme en su prop6sito de
combatir el analfabetismo no menos en los adults que
en los nifos. Ide6 una cartilla cubana, con m6todo para
aprender a leer en dos meses a lo sumo. Ensefi6 a un
asidtico en quince dias.
Entre lo que habia dejado atras en el moment
crucial de su existencia, al sumarse al esfuerzo b6lico
de Cuba por su independencia, estaba la adolescent
con quien pensaba desposarse. El alejamiento material
,acendr6 la aproximaci6n spiritual: la ausencia y la
zozobra acendraron el amor de la pareja. Cuando la
desgracia se ceb6 en el prometido, colocado al borde de
la tumba por el proyectil homicide, sus potencias ani-
micas le dictaron tiernas y conmovedoras confidencias.
Su pluma cont6 la odisea del lidiador y exalt6 el anhelo
del hombre. Sin la narraci6n escrita para la novia
hubiesen quedado ignoradas o desfiguradas algunas de
las manifestaciones mas puras de su genio y su caracter,
ofrendados en el altar de la patria acongojada.
El optimism en 61 no era inferior al estoicismo.
Con el rostro desfigurado, hundida la barba, despro-
visto de dientes y muelas, imposibilitado de ingerir
alimentos s6lidos y de emitir algunos sonidos, dificul-







tosa su habla, se consolaba con la creencia de que no
habia letra que no pronunciase. Admitia la necesidad y
conveniencia de salir del territorio national para some-
terse a una operaci6n, ponerse una dentadura, mejorar
su cara y su salud y perfeccionar el habla. Pero se
negaba a solicitar permiso para ausentarse del teatro
de la guerra. Al fin, la tierna insistencia de Ignacio
Agramonte y Tomas Estrada Palma realize el milagro
de convencerlo de que debia embarcarse.
En demand de un lugar de la costa por donde
pudiese partir hacia Jamaica, se dirigi6 a la Sierra
Maestra. Alli experiment sensaciones muy diversas.
Encontr6 a Julio y Manuel Sanguily, enfermos y exte-
nuados. Acarici6 la esperanza de salir para la vecina
posesi6n britinica. Estuvo asistido maternalmente por
Magdalena Despaigne, nacida esclava en Hongolosongo.
Sufrio el dolor de ver frustrado el proyecto de trasla-
darse al extranjero. Entr6 de stibito en los estertores
de la agonia. Exhal6, en la noche del 15 de septiembre
de 1872, el postrer hilito de su vida.
Bajo la luz solar de un nuevo dia cuatro negros
casi desnudos y muy enfermos alzaron el cadaver del
ap6stol, heroe y martir. Sin mas compafiia que la de
Manuel Sanguily, como salido de una tumba y apoyado
en un palo, condujeron el inanimado cuerpo hasta un
hoyo cavado en el suelo de la Sierra Maestra. Deposi-
taron los restos materials en la huesa. La cubrieron.
Sobre el relleno amontonaron troncos y piedras. Hubo
un silencio profundo. Y la paz se hizo para Rafael
Morales en la tierra solitaria.


















































ACAB6OS
DE IMP3RI5M STE
DISCURSO
EN LA IIPRICNTA
"EL SIGLO XX"
BRASIL, 158-157
EN LA HABANA EL
DiA 28 DR OCTUBRE DE
MCaMXXV










PUBLICACIONES

DE LA

ACADEMIA DE LA HISTORIC DE CUBA


mXEXMOB3A


1.-La Vida de la Academia de la Historia
(1910-1924), por el Secretario, Dr. Juan Mi-
guel Dihigo, Acadmnico de nimero; y Pedro
Figueredo, discurso por el coronel Fernando
Figueredo Socarras, Acad6mico de n6mero.
2.- (1924-1925), por el Secretario Dr.
Juan Miguel Dihigo, Acadenico de n6mero;
y Jose de la Lug y Caballero en la conspiracidn
de 1844, discurso por el Dr. Francisco Gon-
zilez del Valle, Acad6mico de nimero.
381.- 9(1 11926), por el Secretario, Dr.
Juan Miguel Dihigo, Academico de numero;
y Adolfo Bonilla y San Martin, Carlos A.
Villanueva y Emilio Bacardi y Moreau, dis-
cursos por los Acad6micos de niimero, Dr. Sal-
vador Salazar y Roig; Iic. Francisco de P.
Coronado y Dr. Tomas de Jistiz y del Valle.
4.- (1926-1927), por el Secretario, Dr.
Francisco de Paula Coronado, Academico de
nimero; y El territorio cubano como vinculo de
uni6n a travis de los tiempos, discurso por el
Sr. Juan Antonio Cosculluela, Academico de
nfimero.
5.-- (1927-1928), por el Secretario, Dr.
Francisco de Paula Coronado, Academico de
nimero; e Informes por los sefiores capitan
Joaquin Llaverias, Archivero; Carlos M. Tre-
iles, Bibliotecario; Dr. JosA A. Rodriguez Gar-
cia, Director de Publicaciones, y Dr. Emeterio
S. Santovenia, Tesorero.


6.- (1928-1929), por el Secretario, Ing.
Juan Antonio Cosculluela, Acad6mico de nd-
mero; e Informes, por los seiores capitan Joa-
quin Llaverias, Archivero; Carlos M. Trelles,
Bibliotecario; Dr. Jos6 A. Rodriguez Garcia,
Director de Publicaciones, y Dr. Emeterio S.
Santovenia, Tesorero.
7.- (1929-1930), por el Secretario, Sr.
Rene Lufriu y Alonso, Academico de ndmero;
e Informes, por los sefores capital Joaquin Lla-
verias, Archivero; Carlos M. Trelles, Bibliote.
cario; Dr. Rodolfo Rodriguez de Armas, Di-
rector de Publicaciones, y Dr. Emeterio S. San-
tovenia, Tesorero.
8.-- (1930-1931), por el Secretario, Sr.
Reni Lufriu y Alonso, Academico de numero;
e Informed, por los sefiores capitan Joaquin Ila-
verias, Archivero; Carlos M. Trelles, Bibliote-
cario; Dr. Jose A. Rodriguez Garcia, Director
de Publicaciones, y Dr. Emeterio S. Santovenia,
Tesorero.
9.- (1931-1932), por el Secretario, Sr.
Rene Lufriu y Alonso, Acad6mico de nfmero;
e Informes, por los sefiores capitin Joaquin Lla-
verias, Archivero; Carlos M. Trelles, Bibliote-
cario; Dr. Jos6 A. Rodriguez Garcia, Director
de Publicaciones, y Dr. Emeterio S. Santovenia,
Tesorero.


DISCUUE08 DE UMC333IOZN


10.-La epopeya de uno maiiana (10 de oc-
tubre de 1868), por el Sr. Ren6 Lufriu y
Alonso. Contest el Dr. Tomas de Jistiz y
del Valle, Academico de n6mero. (1923).
11.-Facciolo y "La Vos del Pueblo Cuba-
no", por el capitan Joaquin Llaverias y Mar-
tinez. Contesta el Dr. Francisco de Paula
Coronado, Academico de nimero. (1923).
12.-Colonizacidn e inmigraciones en Cuba,
por el Dr. Antonio L. Valverde y Maruri. Con-
testa el Dr. Fernando Ortiz y Fernandez, Aca-
demico de nimero. (1923).
13.--Es de Pldcido la Plegaria "A Dios"?,
por el Dr. Francisco GonzAlez del Valle y
Ramirez. Contest el Sr. Domingo Figarola-
Caneda, Academico de nfmero. (1923).
14.-La gestidn diplomdtica de Morales Le-
mus, por el Dr. Salvador Salazar y Roig. Con-
testa el Dr. Sergio Cuevas Zequeira, Acad6mico
de namero. (1923).
15.-Vuelta Abajo en la Independencia de
Cuba, por el Dr. Emeterio S. Santovenia y
Echaide. Contest el Sr. Domingo Figarola-
Caneda, Academico de nfmero. (1923).
16.-Sobre la vida y las obras del general
Enrique Collaso, por el Dr. Jose A. Rodriguez
Garcia. Contest el Dr. Juan Miguel Dihigo
y Mestre, Acad6mico de numero. (1923).
17.-Nuestro pasado ciboney, por el Sr. Juan
Antonio Cosculluela y Barreras. Contest el
Dr. Fernando Ortiz, Acad6mico de nfmero.
(1925).
18.-Los protomdrtires de la independencia
de Cuba, por el Dr. Nistor Carbonell y Ri-
vero. Contest el Dr. Emeterio S. Santovenia,
Acad6mico de nimero. (1926).


19.-Historiadores de Cuba, por el Lic. Ra-
fael Montero. Contest el Dr. Antonio L. Val
verde y Maruri, Acad6mico de nfmero. (1926).
20.-Un precursor de la independence de
Cuba: D. Josh Alvarez de Toledo, por el Sr.
Carlos M. Trelles y Govin. Contest el capi-
tin Joaquin Llaverias, Acad6mico de nfmero.
(1926).
21.-En torno de la heuristica, por el Sr.
Manuel MArquez Sterling. Contesta el Sr. Ren6
Lufriu y Alonso, Acad6mico de nfmero (1929).
22.-La evolucidn constitutional de Cuba,
por el coronel Dr. Carlos Manuel de Cispedes
y de Quesada. Contest el Sr. Rene Lufriu y
Alonso, Academico de nimero. (1933).
23.-Reflexiones sobre la derogacidn de la
Enmienda Platt, por el Dr. Roque E. Garrig6.
Contesta el Dr. Tomas de Jfistiz y del Valle,
Acad6mico de nimero. (1935).
24.-La conspiracidn de 1884 y el pronun-
ciamiento del alfdres de dragones Gaspar An-
tonio Rodriguez, por el Dr. Jose Manuel Pirez
Cabrera. Contest el Dr. Tomas de Jfistiz y
del Valle, Acadm&ico de n6mero. (1936).
25.-Tdpicos coloniales en torno a Guano-
bacoa, por el Sr. Gerardo Castellanos G. Con-
testa el Sr. Rend Iufriu y Alonso, Acad6mico
de ndmero. (1936).
26.-La eseiianza primaria en Cuba prerre-
publicana, por el Dr. Diego GonzAlez y Guti6-
rrez. Contesta el Dr. Tomis de Juistiz y del
Valle, Acad6mico de n6mero. (1938).
27.-Marti en Espafia, por el Dr. Emilio
Roig de Ieuchsenring. Contesta el Sr. Gerardo
Castellanos G., Academico de ndmero. (1938).









28.-Martt y la Conferencia Monetaria de
1891, por el Dr. Carlos Mirquez Sterling.
Contest el Dr. JosC Manuel PWrez Cabrera,
Acad6mico de nfmero. (1938).
29.-Biografia de un regimiento mambi- El
Regimiento "Calixto Garcia", por el Dr. Be-
nigno Souza. Contest el Dr. Emeterio S. San-
tovenia, Academico de numero. (1939).
30.-Una misidn cubana a Mirico en 1896,
por el Sr. Gonzalo de Quesada y Miranda. Con-
testa el Sr. Joaquin Llaverias y Martinez, Aca-
d6mico de nimero. (1939).
81.-La expedici6n de Duaba, por el Dr. Fe-
derico de C6rdova. Contesta el Dr. Emeterio
S. Santovenia, Acad6mico de nfmero. (1940).


32.-Isla de Pinos, belga. Tentative de com-
pra a Espaea en 1838-1889, por el Dr. Enrique
Gay-Calb6. Contesta el Dr. Emilio Roig de
Leuchsenring, Academico de nfmero. (1942).
38.-La Naci6n y la fornacisn histdrica,
por el Dr. Jorge Mafiach y Robato. Contesta el
Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de la
Academia. (1943).
34.-Calixto Garcia, estadista, por el coronel
Dr. Cosme de la Torriente y Peraza. Contest
el Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de la
Academia. (1944).
35.-Montoro y su sentido de la historic, por
el Dr. Jos6 Maria Chac6n y Calvo. Contesta
el Dr. Jorge Mafiach y Robato, Academico de
nfmero. (1945).


OTBOS DIsOvRSOs


86.-Matanas en is independence de Cuba,
por el Sr. Carlos M. Trelles y Govin, Acade-
mico de n6mero. (1928).
37.-Pi y Margall y la Revolucidn Cubans,
por el Dr. Juan M. Dihigo y Mestre, Acade-
mico de nfimero. (1928)
38.-Manuel de la Crus, por el Dr. Antonio
L. Valverde y Maruri, Acad6mico de niumero.
(1929).
39.-Jose Manuel Mestre, por el Dr. Emete-
rio S. Santovenia y Echaide, Academico de
nfmero. (1929).
40.-Jose Antonio Echeverria, por el Dr.
Juan Miguel Dihigo y Mestre, Academico de
niumero. (1929).
41.-Gonsdles Alcorta y la libertad de Cuba,
por el Dr. Emeterio S. Santovenia y Echaide,
Academico de numero. (1929).
42.-La Comisidn Militar Ejecutiva y Per-
manente de la isle de Cuba, por el capital Joa-
quin Llaverias, Acad6mico de n6mero. (1929).
43.-Josi Antonio Saco, por el Dr. Salvador
Salazar y Roig, Acad6mico de numero. (1930).
44.-Antonio Josh de Sucre, por el Sr. Ro-
berto Andrade, Acad6mico correspondiente.
(1930).
45.-De la revoluci'n y de las cubanas en
la epoca revolucionaria, par el Dr. Jose An-
tonio Rodriguez Garcia, Acadimico de numero.
(1930).
46.-Bartolomn Mas6, por el Dr. Emeterio S.
Santovenia y Echaide, Acad6mico de nimero.
(1930).


47.-John A. Rawlins, por el Dr. Emeterio S.
Santovenia y Echaide, Academico de numero.
(1981).
48.-Francisco Lufris, hIroe y mdrtir, por
el Sr. Reni Lufriu y Alonso, Acad6mico de
nbmero. (1981).
49.-Un orientalista cubano. Francisco Ma-
teo de Acosta y Zenea, por el Dr. Juan Miguel
Dihigo y Mestre, Acad6mico de nfmero (1932).
50.-EI mayor general Pedro Betancourt y
Ddvalos. En la uch por la independence de
Cuba, por el Dr. Juan M. Dihigo y Mestre,
Academico de nfimero. (1934).
51.-Alrededor de San Lorenso, por el Dr.
Carlos Manuel de Cespedes y de Quesada, Aca-
dimico de nimero. (1934).
52.-El Presidente Polk y Cuba, por el Dr.
Emeterio S. Santovenia, Academico de nfimero.
(1935).
53.-Vida y martirio de Luis de Ayestardn y
Moliner, par el Dr. Jose Manuel Perez Cabrera,
Academico de numero. (1986).
54.-Ratces del 10 de Octubre de 1868
-Aguilera y Cdspedes-, por el Sr. Gerardo
Castellanos G., Acad6mico de nfmero. (1937).
55.-Las nobles pasiones del 68, por el Dr.
Diego Gonzalez y Gutikrrez, Academico de nd-
mero. (1938).
56.-Cispedes y Agramonte, Marti y Mdximo
G6mez, par el Dr. Carlos Marquez Sterling,
Academico de nuimero. (1939).


ANAI.ES


57-66.-Anales de la Academia de la Histo-
rio. Director: Domingo Figarola-Caneda, Aca-
dimico de nimero. Afios 1919-1925. 10 tomos.
67-75.-Anales de la Academia de la Histo-
ria. Director: Dr. Josa A. Rodriguez Garcia.
Afios 1926-1933. 9 tomos.
76. Tomo XVI. Aio 1934.
77. Tomo XVII. Aiio 1935.


78. -- Tomo XVIII.
79. Tomo XIX.
80. Tomo XX.
81. Tomo XXI.
82. -- Tomo XXII.
83. Tomo XXIII.
84. Tomo XXIV.
85. Tomo XXV.


Aio 1936.
Afio 1937.
Afio 1938.
Aio 1939.
Afio 1940.
Afro 1941.
Afio 1942.
Afio 1943.


ELOOGIOS


86.-Elogio del Dr. Ram6n Mesa y Sudres
Incldn, Academico de nimmero, por el Dr. Evelio
Rodriguez Lendiin, Acad6mico de numero.
(1915).
87. del. coronel Pedro Mendoza Gue-
rra, Acad6mico de nimero, por el capit6n
Joaquin ,laverias y Martinez, Acad6mico de
nbmero. (1923).


88. del Lic. Josh de Armas y Cdr-
denas, Acad6mico de ndmero, por el Dr. An-
tonio L. Valverde y Maruri, Acad6mico de
numero. (1923).
89. del Dr. Rafael Ferndndes de Cas-
tro y Castro, Academico de nfmero, por el
Dr. Tomas de Jistiz y del Valle, Academico
de n6mero. (1924).









90.- del Dr. Raimundo Cabrera y
Bosch, Acadimico de nuimero, por el Dr. Sal-
vador Salazar y Roig, Academico de niimero.
(1925).
91.--- del coronel Manuel Sanguily y
Garritte, Academico de nimero, por el Dr.
Rodolfo Rodriguez de Armas, Acad6mico de
n6mero. (1926).
92.-- del general Josd Mir6 Argenter,
Acad6mico de nfmero, por el coronel Fernando
Figueredo y Socarris, Academico de numero,
leido por el Acad6mico Dr. Emeterio S. Santo-
venia. (1926).
93.-- del Dr. Sergio Cuevas Zequeira,
Acad6mico de nimero, por el Dr. Jose A. Ro-
driguez Garcia, Acad6mico de nimero. (1928).
94.-- del Sr. Domingo Figarola-Caneda,
Acadimico de nimero, por el Dr. Juan Miguel
Dihigo y Mestre, Acadimico de nimero (1928).
95.- del Dr. Alfredo Zayas y Alfonso,
Academico de nimero, por el Dr. Tomas de
Jfistiz y del Valle, Academico de numero.
(1935).
96.-- del Dr. Jose A. Rodriguez Garcia,
Acad6mico de nuimero, por el Dr. Juan Miguel
Dihigo y Mestre, Acadmmico de n6mero (1935).


97.-- del Dr. Domingo Mdndez Capote,
Acad6mico electo, por el capitan Joaquin Ila-
verias, Acad6mico de nfmero. (1985).
98.-- del coroner Fernando Figueredo
Socarrds, Acadimico de nimero, por el Dr.
N6stor Carbonell y Rivero, Academico de nl-
mero. (1935).
99.- del Dr. Enrique Josd Varona y
Pera, Academico de n6mero, por el Dr. Juan
Miguel Dihigo y Mestre, Acadm&ico de nd-
mero. (1935).
100.----del Dr. Mario Garcia Kohly
(Fundador de la Corporaci6n), por el Dr.
Juan M. Dihigo y Mestre, Acad6mico de niu-
mero. (1937).
101.--- del Dr. Rodolfo Rodriguez de
Armas, Academico de numero, por el Dr. Carlos
Manuel de C6spedes y Quesada, Vicepresidente
de la Corporaci6n. (1937).
102.--- del Lcdo. Roque E. Garrigd y
Salido, Academico de nulmero, por el capitAn
Joaquin Llaverias y Martinez, Archivero de la
Corporaci6n. (1938).
103. -del Sr. Rend Lufriu y Alonso,
Academico de nfimero, por el Dr. Tom's de
Jfistiz y del Valle, Academico de nimero
(1944).


OTE.S OB33AB Y DISCUNSOS


104.--Estatutos y Reglamento de la Aca-
demia de la Historia. (1913).
105-109.-Cent6n Epistolario de Domingo
del Monte. Con un prefacio, anotaciones y una
tabla alfabetica. (1923, 1926, 1930 y 1938).
Tomos I, II, III, IV y V. (En publicaci6n).
110.-Historia de Mantua (Pinar del Rio),
por el Dr. Emeterio S. Santovenia. (1923).
111.-Bibliografia de Enrique PiTieyro. Con
una introducci6n, notas y un complement, por
Domingo Figarola-Caneda, Academico de niu-
mero. (1924).
112.-Manuel de Quesada y Loynaz, por el
Dr. Carlos Manuel de Cespedes y Quesada.
(1925).
113.-Reglamento de la Academia de la His-
toria. (1925).
114-115.-Historia documentada de San Cris-
tdbal de La Habana en el siglo XVI, por
Irene A. Wright. 2 tomos. (1927).
116.--Lxico cubano. Contribuci6n al estu-
dio de las voices que lo forman, por el Dr. Juan
M. Dihigo, Acad6mico de numero. Tomo I
(1928). (En publicaci6n).
117.-La epigrafla en Cuba, por el Dr. Juan
M. Dihigo, Academico de n6mero. (1928).
118-123.-Actas de las Asambleas de Repre-
sentantes y del Consejo de Gobierno durante la
Guerra de Independencia. Recopilaci6n e in-
troducci6n por Joaquin Ilaverias y Emeterio
S. Santovenia, Academicos de numero. (1895-
1896), (1896-1897), (1898), (1898-1899),
tomos I, II, III, IV, V y VI. (1928, 1930,
1931, 1932 y 1933).
124.-Historia de la Isla y Catedral de Cuba,
escrita por el Ilustrisimo senior don Pedro
Agustin Morell de Santa Cruz, Obispo de
ella, con un prefacio de Francisco de Paula
Coronado, Academico de nimero. (1929).
125-126.-Historia documentada de la cons-
piracidn de los Soles y Rayos de Bolivar, por
el Dr. Roque E. Garrig6, Academico corres-
pondiente. (Obra premiada en el Concurso de
1927). 2 tomos. (1929).
127.-La misidn diplomdtica de Enrique Pi-
ileyro. Trabajo de ingreso presentado por el
Acadimico correspondiente Dr. Antonio Iraizoz
y de Villar. (1930).


128.-Periodismo y periddicos espirituanos.
Trabajo de ingreso presentado por el Acade-
mico correspondiente, Senador Manuel Mar-
tinez-Moles. (1930).
129.-La civilizacidn taina en Pinar del Rio.
Trabajo de ingreso presentado por el Acad&-
mico correspondiente, Dr. Pedro Garcia Vald6s.
(1930).
130.-Hombres del 51. Trabajo de ingreso
presentado por el Acad6mico correspondiente
Sr. Jorge Juirez Cano. (1930).
131.-Historia documentada de la conspira-
cidn de la Gran Legidn del Aguila Negra, por
el Sr. AdriAn del Valle. (Obra premiada en el
Concurso de 1929). (1930).
132.-Historia documentada de San Cristd-
bal de La Habana en la primer mitad del siglo
XVII, por Irene A. Wright. (1930).
133.--oaquin Infante. Homenaje a este
ilustre bayam6s, author del primer proyecto de
Constituci6n para la Isla de Cuba. (1930).
134.-El bandolerismo en Cuba. (Contribu-
cidn al studio de esta plaga social). Trabajo
de ingreso presentado por el Academico corres-
pondiente coronel Fraancisco L6pez Leiva.
(1930).
135-136.-Obras del Dr. Ignacio Jose de
Urrutia y Montoya. 2 tomos. (1931).
137.-Legado "Rodolfo Rodriguez de Ar-
mas". (Escritura, reglamento y convocatoria a
premio). (1931).
138-139.-Papeles existentes en el Archivo
General de Indias relatives a Cuba y muy par-
ticularmente a La Habana. (Donativo Nistor
Carbonell). Ordenados y con una introducci6n
por Joaquin Llaverias, Acadcmico de nfimero.
Tomos I y II. (1931). (En publicaci6n).
140.-Un instant decisive de la maravillosa
carrera de Maximo Gdmez. Trabajo de ingreso
presentado por el Academico correspondiente
coronel Dr. Carlos Manuel de Cespedes y de
Quesada. (1932).
141.-Papeles de Marti (Archivo de Gon-
salode Quesada). I. Epistolario de Josd Marti
y Maximo Gdmez. Recopilaci6n, introducci6n,
notas y apendice por Gonzalo de Quesada y
Miranda. (1933).











.. -., s 3 al--.uLc 1pox Gonzao de Quesada
y Miranda. (1934).
143.-Cespedes visto Por los ojos de su hija,
por Gloria de los Dolores de C6spedes y de
Quesada. (1934).
144.-Reglamento de la Academia de la His-
toria de Cuba. (1935).
145.-Papeles de Marti (Archivo de Gon-
salo de Quesada). III. Misceldnea. Recopila-
ci6n, introducci6n, notas y ap6ndice por Gon-
zalo de Quesada y Miranda. (1935).
146.-G6mes el Mdximo, por el Dr. Eme-
terio S. Santovenia, Academico de nfmero.
(1936).
147.-Mdximo Gdmes, por el Dr. Ram6n
Infiesta. (Obra premiada en el Concurso Ex-
traordinario del Centenario de su nacimiento).
(1937).
148-149.-Historia documentada de los mo-
vimientos revolucionarios por la independencic
de Cuba de 1852 a 1867, por el Dr. Diego
GonzAlez. (Obra premiada en el Concurso de
1931). 2 tomos. (1939).
150.-El capitdn Hernando de Soto, Gober-
nador de la isla Fernandina de Cuba, por el
Dr. Jose Manuel Pirez Cabrera, Academico de,
nimero. (1939).
151.-La pas del Manganeso, por Manuel J.
de Granda, Capitin del Ejercito Libertador.
(1939).
152.-Prancisco de Paula Santander, por el
Dr. Jos6 Manuel Perez Cabrera, Acad6mico de
nfmero. (1940).
153.-Hombres de mdrmol, por el Dr. Fede-
rico de C6rdova, Academico de numero (1940).
154.-El Consejo Administrativo de Bienes
Embargados, por el capitin Joaquin Llaverias,
Acad6mico de numero. (1941).
155.-El cincuentenario del Partido Revolu-
cionario Cubano, por el Dr. Jos6 Manuel Perez
Cabrera, Acad6mico de ndmero. (1942).
156.-Agramonte paladin de la democracia,
por el Dr. Diego Gonzilez, Acad6mico de ni-
mero. (1942).
157.-Eloy Alfaro, por el Dr. Federico de
C6rdova, Acad6mico de n6mero. (1942).
158.-Reforma y revoluci6n en Cuba, por el
Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de la
Academia. (1942).
159.-Calixto Garcia, por el Dr. Jos6 Ma-
nuel P6rez Cabrera, Acad6mico de n6mero.
(1942).
160.-La juventud de Marti, por el Sr. Gon-
zalo de Quesada y Miranda, Acad6mico de
niumero. (1943).
161.-Luis Victoriano Betancourt, por el Dr.
Federico de C6rdova, Academico de numero.
(1943).
162.-La political colonial y extranjera de los
Reyes espafoles de la Casa de Austria y de
Borb6n y la toma de La Habana por los ingle-
ses, por Monseflor Eduardo Martinez Dalmau,
Acad6mico correspondiente. (1943).


:eroa, 1851-1898, por e
.obato, Acadmico de nu-

164.--osd Maria Aguirre, por el Dr. Jos6
Manuel Perez Cabrera, Acad6mico de numero.
(1943).
165.-Los Centros Hispano-Ultramarinos, por
el Dr. Tomis de Jistiz y del Valle, Acad6mico
de nfimero. (1943).
166.-La Casa de Marti, por el Sr. Felix
Lizaso, Acadimico correspondiente. (1944).
167.-Historia de la Guerra de los Dies
AiZos, por el Dr. Francisco J. Ponte Dominguez.
(Obra laureada en el Concurso Extraordinario
al Premio "Rodolfo Rodriguez de Armas",
1943). (1944).
168.-Enrique Pineyro, historiador, por el
Dr. Federico de C6rdova, Acad6mico, de nd-
mero. (1944).
169.-Mariano Aramburo (Figura se.era de
la cubanidad), por el Dr. Juan J. E. Casasus,
Acad6mico correspondiente. (1944).
170.-El Intendente Ramirez, por el Sr. M.
Isidro Mendez, Academico correspondiente.
(1944).
171.-Marti en el Archivo Nacional, por el
capitin Joaquin Llaverias, Acadimico de niu-
mero. (1945).
172.-MonseiFor Guillermo Gonzdles Arocha,
patriot y ciudadano, por el Prof. Manuel I.
Meza Rodriguez, Acad6mico correspondiente.
(1945).
173.-Juan Rius Rivera y la Independencia
de Cuba, por el general Manuel Piedra, Acade-
mico correspondiente. (1945).
174.-La bandera, el escudo y el himno, par
el Dr. Enrique Gay-Calb6, Acad6mico de nd-
mero. (1945).
"175.-Marti en Dos Rios, paor el Sr. Gonzalo
de Quesada y Miranda, Acad6mico de nfmero.
(1945).
176.-Biografia de la Cdmara de la Guerra
Grande, por el Dr. Pinfilo D. Camacho, Aca-
demico correspondiente. (1945).
177.-Los Diputados par Cuba en las Cortes
de Espaia durante los tres primeros periods
constitucionales, por el Dr. Elias Entralgo, Aca-
d6mico correspondiente. (1945).
178.-Resumen de una vida heroica, por el
Dr. Nistor Carbonell y Rivero, Acad6mico de
nfimero. (1945).
179.-Los indios de Cuba en sus tiemrpo
histdricos, por el Dr. Felipe Pichardo Moya,
Acad6mico correspondiente. (1945).
180.-Anuario 1944 de la Academia de la
Historia de Cuba. (1945).
181.-La juventud de Juan Gualberto G6.
mes, por el Dr. Jos6 Manuel P6rez Cabrera,
Acad6mico de nimero. (1945),
182.-Vida y pasind de Rafael Morales, por
el Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de
la Academia. (1945).


COMISION DE PUBLICACIONES
Capit&n Joaquin ralaverlas y Martnez y Dr. Francisco do Pa&UL Coronado












-.. ,e-Y 'i-. ...j.,a.. ue Quesada
y Miranda. (1934).
143.--Cspedes visto por los ojos de su hija,
por Gloria de los Dolores de C&spedes y de
Quesada. (1934).
144.-Reglamento de la Academia de la His-
toria de Cuba. (1935).
145.-Papeles de Marti (Archivo de Gon-
zalo de Quesada). III. Misceldnea. Recopila-
ci6n, introducci6n, notas y apendice por Gon-
zalo de Quesada y Miranda. (1935).
146.-Gdmez el Mdximo, por el Dr. Eme-
terio S. Santovenia, Acaddmico de nimero.
(1936).
147.-Mdx.imo Gdmez, por el Dr. Ram6n
Infiesta. (Obra premiada en el Concurso Ex-
traordinario del Centenario de su nacimiento).
(1937).
148-149.-Historia documentada de los mo-
vimientos revolucionarios por la independencia
de Cuba de 1852 a 1867, por el Dr. Diego
Gonzalez. (Obra premiada en el Concurso de
1931). 2 tomos. (1939).
150.-El capitdn Hernando de Soto, Gober-
nador de la isla Fernandina de Cuba, por el
Dr. Jose Manuel Perez Cabrera, Academico de,
numero. (1939).
151.-La paz del Manganeso, por Manuel J.
de Granda, Capitin del Ejercito Libertador.
(1939).
152.-Francisco de Paula Santander, par el
Dr. Jose Manuel Perez Cabrera, Academico de
numero. (1940).
153.-Hombres de mdrmol, por el Dr. Fede-
rico de C6rdova, Academico de numero (1940).
154.--E Consejo Administrativo de Bienes
Embargados, por el capitin Joaquin Llaverias,
Academico de nimero. (1941).
155.-El cincuentenario del Partido Revolu-
cionario Cubano, por el Dr. Jose Manuel Perez
Cabrera, Academico de nimero. (1942).
156.--Agramonte. paladin de la democracia,
par el Dr. Diego Gonzhlez, Academico de ni-
mero. (1942).
157.-Eloy Alfaro, por el Dr. Federico de
C6rdova, Academico de nimero. (1942).
158.-Reforma y revoluciao en Cuba, por el
Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de la
Academia. (1942).
159.-Calirto Garcia. por el Dr. Jose Ma-
nuel Perez Cabrera, Academico de numero.
(1942).
160.-La juvenctud de Marti, por el Sr. Gon-
zalo de Quesada y Miranda, Academico de
niumero. (1943).
161.-Luis Victoriano Betancourt, por el Dr.
Federico de C6rdova, Academico de numero.
(1943).
162.-La political colonial y extranjera de los
Reyes espanioles de la Casa de Austria y de
Borbdn y la toma de La Habana por los ingle-
ses, por Monseflor Eduardo Martinez Dalmau,
Academico correspondiente. (1943).


;eroa, 1851-1893, por el
obato, Acad6mico de ni-

164.-Jose Maria Aguirre, por el Dr. Jos6
Manuel Perez Cabrera, Acad6mico de nfmero.
(1943).
165.-Los Centros Hispano-Ultramarinos, por
el Dr. Tom ds de Justiz y del Valle, Academico
de nuimero. (1943).
166.--La Casa de Marti, por el Sr. Felix
Lizaso, Academico correspondiente. (1944).
167.-Historia de la Guerra de los Dies
Aiaos, por el Dr. Francisco J. Ponte Dominguez.
(Obra laureada en el Concurso Extraordinario
al Premio "Rodolfo Rodriguez de Armas",
1943). (1944).
168.-Enrique Piiieyro, historiador, por el
Dr. Federico de C6rdova, AcadCmico de nu-
mero. (1944).
169.-Mariano Aramburo (Figura seftera de
la cubanidad), por el Dr. Juan J. E. Casasis,
Acadimico correspondiente. (1944).
170.-El Intcndente Ramirez, por el Sr. M.
Isidro Mendez, Acad mico correspondiente.
(1944).
171.-- arti cn el Archivo Nacional, por el
capitin Joaquin Llaverias, Academico de nt-
mero. (1945).
172.-Monsefior Guillermo Gonzdles Arocho,
patriot y ciudadano, por el Prof. Manuel I.
Meza Rodriguez, Academico correspondiente.
(1945).
173.-Juan Rius Rivera y la Independencia
de Cuba, por el general Manuel Piedra, Acad&-
mico correspondiente. (1945).
174.-La bandera, el escudo y el himno, por
el Dr. Enrique Gay-Calb6, Academico de ni-
mero. (1945).
"175.-Marti en Dos Rios, paor el Sr. Gonzalo
de Quesada y Miranda, AcadR mico de nimero.
(1945).
176.-Biografia de la Cdmara de la Guerra
Grande, paor el Dr. Pinfilo D. Camacho, Aca-
demico correspondiente. (1945).
177.-Los Diputados por Cuba en las Cortes
de Espaila durante los tres primeros periods
constitucionales, por el Dr. Elias Entralgo, Aca-
demico correspondiente. (1945).
178.-Resumen de una vida heroic, por el
Dr. Nistor Carbonell y Rivero, Academico de
numero. (1945).
179.-Los indios de Cuba en sus tiempos
hist6ricos, por el Dr. Felipe Pichardo Moya,
Acad6mico correspondiente. (1945).
180.-Anuario 1944 de la Academia de la
Historia de Cuba. (1945).
181.-La juventud de Juan Gualberto Gd-
mez, por el Dr. Jos6 Manuel Perez Cabrera,
Acad6mico de niumero. (1945).
182.-Vida y pasi6n de Rafael Morales, por
el Dr. Emeterio S. Santovenia, Presidente de
la Academia. (1945).


COMISION DE PUBLICACIONES
CapitAn Joaquin Llaverias y Martinez y Dr. Francisco de Paula Coronado




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